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Ricardo García Carrión

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Nunca para ti es quizás

yo no me equivocaba
November 13

Haciendo el loco (para variar)

Jueves, 12 de noviembre, 5 de la tarde… el temporal del Atlántico ha dado un respiro, aunque por poco tiempo… Un viento fuerte azota incluso en el interior de la ría, en la playa de As Cunchas, y el cielo está de un color gris bien oscuro, aunque por un rato ha dejado de llover… El mar, por puro reflejo, está todavía más oscuro que el cielo. De repente, entre las olas de ese mar oscuro, emerge la cabeza de un extraño individuo, que al parecer no ha tenido mejor idea que irse a dar un baño en semejantes circunstancias… En fin, supongo que no hace falta decir quién era ese chalado, claro…

Nunca me había metido en el mar en fechas tan tardías como el mes de noviembre, pero llevaba casi dos semanas esperando por un rayito de sol para seguir haciendo el tonto con mi traje de neopreno, y hoy vi la ocasión (o me la inventé, que tampoco es que el día estuviera muy apacible). La borrasca del Atlántico trae vientos templados, y el agua estaba a una temperatura mejor que muchos días de verano, aunque la verdad es que desvestirse en medio de la ventolera y ver ese cielo negro y ese agua amenazante solo estaba al alcance de un chalado como yo… En la playa había únicamente un montón de huidizas gaviotas, aunque cuando ya estaba yo en el agua llegaron un grupo de paisanas a dar un paseo… y a mirar de reojo y comentar quién podía ser ese tío que se estaba dando un chapuzón en pleno noviembre, me imagino…

Mis progresos culinarios siguen su curso. La semana pasada hice mi primera tarta, una de piña que me quedó más que bien para ser la primera (eso me dijo quien la probó, al menos). El sábado me decidí por unas berenjenas rellenas, con carne picada, bechamel y gratinadas al horno. Me quedaron aceptablemente bien: de apariencia perfectas; el relleno, correcto; y los “barquitos” de las berenjenas, un poco duros… Finalmente, este lunes hice un tiramisú: todo perfecto (sabor, color y olor), excepto que no me cuajó tanto como hubiera deseado, pero era comestible (y disfrutable, incluso). En fin, que esto no es llegar y besar el santo, por supuesto… Por si no me creéis, ahí os dejo una autofoto con mi tarta de piña caramelizada de la semana pasada…

lo negro no es quemado, malpensados, es el caramelo...El ex-corpión sigue pidiendo paciencia, dice que ya ve el final del camino y que no habrá una tercera visita vergonzante… Puede ser… Total, yo no tengo nada que perder, ya lo veré cuando ocurra, no falta tanto… Ah, y también me dice que mi tarta está deliciosa… Mañana me pondré a hacer una tarta muy típica (la más típica, en realidad), a ver qué tal me sale…

November 02

Todos-los-Santos

Primero de noviembre, y como queriendo remarcar la festividad del día, tiempo oscuro, lluvioso y triste, como corresponde al triste mes de noviembre. Octubre nos dejó un sabor de boca de verano, pero nada es eterno, y por ahora Galicia no tiene un clima tropical que digamos, así que ahora toca lo que tiene que tocar en esta época: oscuridad, lluvia y frío.

Octubre terminó con un partido histórico en Sar, la primera victoria del Obradoiro en la liga ACB. Fue fantástico estar allí, viviendo cada momento y disfrutando del partidazo de los nuestros. Para los fans de la canasta, aquí tenéis mi crónica baloncestística (haciendo proselitismo de mí mismo, lo que faltaba). Me lo estoy pasando muy bien con el baloncesto, para ser sinceros; no en vano se trata de mi deporte favorito. A ver si en estos días me hago una foto con mi camiseta recién comprada del Obra… Después de lo del traje de neopreno, peor no puede ser…

Esta tarde de domingo no fuimos a ver el partido del Cacheiras. Hacía tan mal tiempo que mi padre se echó para atrás (oh, milagro), así que me encontré con una tarde de domingo libre, sin nada importante que hacer. Acabé por ir a visitar al ex-corpión un par de horas. Es bueno comprobar que en cuatro semanas a las orillas del Lérez su aspecto ha mejorado claramente; también está bien el ver con qué ganas me muestra sus bocetos dibujados a lápiz. Mucho peor está el ver que en su mundo-burbuja las decisiones siguen siendo imposibles de tomar, y que la única actitud posible parezca la siempre equivocada de esconder la cabeza bajo la tierra cual avestruz… El próximo fin de semana, con ese puente que hay en la capital, ya se avecina otra visita vergonzante, y si la primera (visita) casi provocó el cataclismo, no sé qué ocurrirá con esta segunda. Sus lágrimas no son por mi culpa, pero para enjugarlas no voy a sustituirlas por las mías, eso no puede ser.

El otro día se me olvidó colgar la foto de mi padre con su caza… Venga, ahí la dejo… Bien contento que se quedó el hombre con su captura…

aquí mi padre el cazador...Y para completar la entrada, nada mejor que hablar (bien) del disco que estoy escuchando estos últimos días una y otra vez. Cómo no, es el nuevo trabajo del gran Quique González, “Daikiri Blues”. Una vuelta a los tiempos de “Salitre 48” y “Kamikazes Enamorados”, mis discos preferidos del madrileño. Esta vez sí que iré a verle cuando toque por estas tierras… Aquí os dejo el primer single, la preciosa “La luna debajo del brazo”…

 
"La luna debajo del brazo" (Quique González, 2009)

Y así se escribe la historia (o se canta, o se vive sin más)… Atentos a la pantalla de vuestros PCs, pronto más… “Nadie podrá con nosotros”, que dice el señor González… “pero estuvieron muy cerca ayer”…

October 27

Otra vez de veraneo

Y qué bien que sea así… Lunes radiante de sol, 25 grados a la sombra y, como lo prometido es deuda, visita a la playa para un espectacular (al menos para mí) baño de finales de octubre… Estrené mi traje de neopreno, me di una buena paliza nadando a un lado y a otro y acabé por sentarme un rato rendido mientras el sol bajo del otoño calentaba más de lo esperable… Como también me lleve de estreno las gafas y el tubo, pude nadar de manera más continua sin miedo a fastidiarme el hombro izquierdo al salir a respirar (mi vieja lesión de hace 13 años)… y al ver más nítidamente el fondo, aproveché para recolectar tres berberechos (solo tres, es mi límite)… qué gozada es comerse un berberecho fresquito en medio del agua…

Un poco de barriguilla, pero tampoco tengo tan mal tipín, ¿no?

El sol se puso hacia las seis y media (este horario de invierno tan horrible para mí), y tras una ducha rápida en casa y un enjuagado del traje para quitarle el salitre me fui a hacer unas compras… Mi locura número 2, la de aprender a cocinar, sigue su curso, y no puede uno pretender hacer cosas en la cocina sin tener el instrumental adecuado. En consecuencia, me compré una cazuela baja que espero estrenar mañana con un arroz con vieiras (bueno, yo intentaré hacerlo bien, no prometo nada), y una batidora/picadora/montaclaras, vamos, una Braun Minipimer de toda la vida (aunque ahora no la llamen Minipimer, sino Multiquick, que suena más moderno). También me compré un guante para sacar las cosas del horno y un molde de silicona para tartas. Creo que ya estoy preparado para comenzar a perpetrar recetas ricas, ricas…

Los paseos con el ex-corpión son más tranquilos, sobre todo por su parte. Quizás esta vez aproveche su oportunidad. Los estudios le gustan, de sus historias en la capital asegura sentirse muy lejos, y la sonrisa va aflorando en su cara mucho más a menudo que semanas atrás… Está claro que está cerca de lo bueno y lejos de lo malo, y eso mismo tiene que ayudarla a crecer por fin… Bueno, sobre todo depende de ella, claro…

No me resisto a comentar la película (el peliculón) que me compré (y que vi) el viernes pasado: “Across the Universe”, de 2007, un musical basado en las canciones de The Beatles. MA-RA-VI-LLO-SA, no tengo más palabras… Acabé con la lagrimita al final y todo, no os digo más… Si podéis, vedla, os encantará…

 
el trailer de la mejor película que he visto en varios años...

En la próxima entrada, mis progresos culinarios… tengo las vieiras (bueno, su carne) en el congelador, el arroz, los pimientos y la cebolla, ahora la cazuela… Vamos allá…

October 20

Vuelve el otoño…

… y esta vez para quedarse, me temo. En fin, no es cuestión de quejarse: el buen tiempo nos ha durado hasta pasado medio octubre, con lo cual la época invernal se nos hará más corta. Además, como decía/cantaba el amigo John hace más de cuarenta años, “can you hear me that when it rains and shines it’s just a state of mind, can you hear me”. Por cierto, aquí podéis escuchar y ver esa obra maestra del pop:

 
RAIN (The Beatles, 1966)

Como mi “state of mind” (algo así como “estado de ánimo”, ¿no?) siempre (o casi) es fantástico, he ideado una manera de alargar el verano hasta hacerlo casi eterno… Bueno, tranquilos, que no me he vuelto loco, o al menos no del todo… Simplemente me he comprado un traje corto de neopreno para irme a nadar a la playa incluso cuando caigan chuzos de punta y el frío invierno esté en su apogeo… Ahí, con un par… El primer día que pruebe mi flamante nueva adquisición, prometo hacerme una autofoto que demuestre lo chalado que estoy…

Como añadido a mis buenas intenciones para seguir con mi “state of mind” veraniego, me he comprado un par de libros de cocina, para empezar de una vez a controlar ese arte tan necesario. Y, ya de paso, me he comprado un libro que ya tengo… pero claro, es que se trata de un libro muy especial… efectivamente, ese libro. Quería tener una “copia de seguridad” para poder regalarle en cualquier momento a quien sea… Nunca está de más tener duplicado el mejor trabajo del señor Murakami…

Y justamente este lunes me ha llegado por correo un regalo muy bonito: el disco de este amigo. Resulta curioso comprobar cómo el mundo es un pañuelo, porque eso de que mi amigo fuese a encontrarse en un concierto que daba en Madrid hace dos semanas a una chica catalana que al día siguiente se iba a estudiar diseño de moda a Pontevedra… Aquí os dejo la primera canción del disco de mi amigo:

 
A Dios Mi Vida, Adiós (Raül Moya y el Trío Miniña, 2008)

Mi próxima entrada será para contar cómo me ha sentado bañarme bajo la lluvia y el frío del otoño atlántico… ¡¡Viva el eterno verano!!

October 13

Puente del Pilar

Tres buenas tardes en este puente del Pilar…

El sábado, tarde de baloncesto. Por fin el debut de nuestro querido Obradoiro, contra el todopoderoso Barça. Perdimos, claro, pero me lo pasé en grande. Solo me faltó, para completar la fiesta, que en el puesto del club hubieran tenido la camiseta del equipo en talla XXL (tenían la blanca, pero la “bonita” es la granate), así que espero que el próximo sábado lleguen nuevas remesas y pueda hacerme con la mía.

El domingo, tarde de fútbol. Sol y calor, victoria por 0-3 y remate con cena en La Casa de las Tortillas: una buena carne asada con patatas regada con vinillo de la casa mezclado con gaseosa. Lo dicho, las cenas post-partido se están convirtiendo en un clásico…

El lunes, tarde de playa. Sí, a 12 de octubre nada menos, pero a las 5 de la tarde la temperatura en la arena debía de ser de más de 25 grados, todo un lujo. Marea baja, agua limpia y agradable y un buen baño con posterior “secado” al sol. Delicioso, espero repetir mañana…

De los temas pontevedreses mejor no hablar, porque por poco que contara solo conseguiría dejar a la altura del betún a cierta persona… Qué impulso de autodestrucción tan grande, desde luego… Con su pan se lo coma…

(por una vez, una entrada cortita y concisa…lo breve, si bueno…)