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27 avril

De viajes tristes y mudanzas patéticas

Con el buen tiempo llegan los viajes fotográficos, y con estos llegan, a ratos, los pensamientos sobre cómo me pensaba yo que iban a ser las cosas hace más o menos un año. Me imaginaba llevarla de copiloto, enseñarle tantos lugares, verla sonreír, disfrutar juntos. Por eso se me hace difícil visitar lugares que Ella visitó conmigo, lo mismo que me cuesta escuchar músicas que Ella escuchó conmigo. Es una mezcla de tristeza por la oportunidad perdida y de enfado monumental porque Ella decidiera que perdiéramos dicha oportunidad de manera tan absurda. El tiempo (el del calendario) se supone que cura muchas cosas, pero sé que hay algunas que no podrá curar ni en toda una vida.

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Autofotografía en cabo Vilán. Me encanta mi camiseta nueva, por cierto...

 

Ella se va la semana que viene. Estoy convencido de que incluso ahora, en estas condiciones, no me está diciendo la verdad. ¿Por qué lo hace? Yo fui testigo de cómo al que estuvo antes que yo le contaba todo sobre nosotros con pelos y señales; más aún, prácticamente se lo restregaba por las narices. En cambio, conmigo no se atreve a decirme lo evidente. Sé muy bien el porqué: me quiere (mucho más de lo que se atreve a reconocerse a sí misma), y sabe que sigue haciéndome daño. Pero en vez de no hacerme ese daño, Ella se comporta de la manera habitual, con ese razonamiento suyo tan típico: ojos que no ven, corazón que no siente. Qué refrán tan mentiroso. Yo preferiría saber todas esas cosas que me hacen y harán daño por su propia voz, y no acabarme enterando tarde y mal, como siempre, pero ya estoy resignado a que hay cosas que nunca cambian. Al menos, he descubierto que cuánto más enfadado me tiene, menos me entristezco pensando en Ella. Aunque también resulta duro aceptar que ahora mismo sólo soy capaz de tener dos sentimientos tan radicales por la mujer amada: tristeza o enfado rallano en el odio. Pero, como acabo de decir, si estoy enfadado no lloro, algo es algo...
Y a todo esto, el otro imbécil me imagino que está descontando los días para que su "amada" llegue a la capital. Si supiera la de mentiras que esa posible futura relación tiene encima ya antes de comenzar... Porque claro, yo siempre acabo sabiendo todo gracias a que la conozco mejor que nadie; pero ese pobre diablo, que habrá compartido como mucho cinco o seis días con Ella, y además la ha conocido únicamente en su versión "fiestera" (la chica alegre, sin problemas, todo simpatía), cuando empiece a descubrir las cosas raras de la señorita va a quedarse "ojiplático", en expresión adoptada por mi amigo Carlos. El muy idiota me enviaba aquellos mensajes tan desesperados y tan infantiles, suplicándome que Ella y yo no "conviviéramos", por decirlo de manera elegante; y yo, por no provocar un suicidio o algo así, le decía que no, que no hacíamos nada, y él se supone que se lo creía. Madre mía, las que le quedan por pasar con nuestra Madame Bovary de andar por casa. Y qué decir de Ella, que a pesar de todo lo que ha pasado no haya aprendido nada y esté dispuesta a engañar a un chico que más o menos cree estar enamorado de Ella, todo con tal de no estar sola, de tener con quién salir o de tener alguien que la ayude con la mudanza. Ay, cuánto talento desperdiciado...
Siempre supe que arreglar lo nuestro iba a ser casi imposible, conociéndola a Ella. Ella no se iba a olvidar de sus historias "paralelas" hasta que las viviera hasta el final. Como un niño pequeño, que no lo puedes apartar de la plancha caliente hasta que la toca, y que cuanto más le dices que no la toque más ganas siente de hacerlo. Si yo fuera otro y no fuera como soy, mi mejor jugada habría sido hacerme el tonto y dejarla vivir su aventura. Al cabo de uno o dos meses se hubiera cansado y, al pensar que yo no sabía nada, hubiera seguido conmigo como si nada. Seguro. Pero, claro, resulta imposible de todo punto llevar a cabo semejante plan si de verdad estás enamorado de esa persona. ¿Cómo puedes querer a alguien y aceptar que esté con otro? Que no me vengan con ideas "sexualmente liberales", yo no soy así. Yo, que no me atreví a pasar por casa de mi amiga Alda el año pasado, porque me sentía (sólo por charlar un rato con ella) como si estuviera traicionando a la mujer que amaba. Vale, lo mío ya es un poco exagerado, pero así soy yo, qué le vamos a hacer.
Una cosa que he descubierto: es perfectamente posible amar a alguien y ponerla "a caer de un burro". Porque para un lector objetivo eso es lo que se diría que estoy haciendo. Sin embargo, quien me conoce sabe que eso no es así. Sólo es que las cosas que he vivido en estos ya casi cuatro años han sido tan extremas y tan increíbles que no se podrían plasmar en un libro o una película, por una sencilla razón: nadie se las creería. Y, a pesar de todo, hay cosas que para mí siguen siendo inamovibles:
  1. LA AMO
  2. Sé que Ella me ama (la única que no lo sabe es Ella)

 

21 avril

Preguntas de interés (para mí)

"Un diario personal bien redactado. Dedicadle un momentito, a ver si os gusta." Eso es lo que dice en una lista sobre blogs bien escritos en la red... Ay, mi ego, cómo asciende hacia las nubes... Descubrí esta reseña, que agradezco con gusto, cuando me acordé de este blog que había dejado abandonado. No recordaba ni la dirección, por lo cual tecleé "richiegalicia" y "spaces" en el Google y... voilà. Maravillas de la red de redes...
Bueno, vamos con lo que prometía el título, es decir, con las dudas razonables:
  • El año pasado, Ella se iba a venir a Galicia en abril, después en mayo, después en junio y al final llegó el 29 de junio. ¿Hasta que punto es cierto que no la "dejaban" venirse? ¿O era Ella quien lo iba retrasando?
  • ¿Por qué toda la gente con la que hablo me dice que perder de vista a Jessie es lo mejor que me puede pasar, y al mismo tiempo me aseguran que se veía que Jessie me quería muchísimo? Es que me lo ha dicho tanta gente... El viernes pasado, sin ir más lejos, Lorenzo, mi jefe en la Universidad. Todos lo sabemos menos Ella...
  • ¿Existe más casos por el mundo adelante en los cuales los dos "contendientes" por el amor de una "dama", ambos engañados por ella, acaben pactando "informarse" mutuamente de lo que Ella les vaya diciendo? En otras palabras, ninguno de los dos nos fiamos de Ella, y sin embargo pretendemos tener su amor. Un caso digno de estudio, sin duda... El amor, más que ciego, es tonto...
  • ¿Mi "competidor amoroso" realmente es tan tonto como parece? ¿O al final va a resultar que el único "bueno" de esta mala película era yo?
  • ¿Es Ella tan mala como los hechos demuestran? ¿O estamos ante el típico efecto "bola de nieve"? Es decir, haces una cosa mala, y por no admitirlo e intentar corregirla, vas haciendo otras cosas malas para tapar la primera, hasta que acabas montando un desastre.
  • ¿Qué pesará más dentro de un tiempo: su arrepentimiento, su nostalgia o su orgullo?
  • Si fuera su arrepentimiento y/o nostalgia (de mí, se entiende), ¿qué haría yo al respecto?

Esta última duda no es tal. Sé exactamente lo que haría, y desde luego no sería volver a hacer el tonto como en el pasado verano. Una cosa es amarla (que la amo, por supuesto), y otra supeditar mi vida a ese amor. Ya lo hice una vez, con lo cual no tengo que demostrar nada, y no lo volvería a hacer, desde luego. Las condiciones serían muy distintas en ese hipotético caso. Como dice el gran J en "Corrientes Circulares en el Tiempo":

todo esto que jamás podré comprender
lo que obtuve a cambio de intentar hacerlo bien
si sólo es para mi, quiero mi parte de lo bueno
quiero que estés aquí
quiero tenerte dando vueltas a mi lado todo el tiempo
en nueve órbitas concéntricas y yo estar en el centro
si no es mucho pedir
pero es lo menos que merezco

Uno también tiene su orgullo...

Si creyera en esas cosas...

Es que uno es muy escéptico sobre temas como numerología y similares. Normalmente esas supuestas relaciones que se dan entre ciertos datos y lo que después sucede en la realidad son fácilmente rebatibles desde una óptica más o menos científica y objetiva. Es muy fácil buscar relaciones a posteriori, y muchas veces los estudios estadísticos pecan de eso. Pero hay algo muy curioso sobre el tiempo en que yo estuve en Barcelona y los resultados logrados por su equipo más famoso de fútbol (no, no, el Espanyol no lo es, aunque los periquitos me caen bien). Así que reto a cualquiera a que compruebe lo que el Barça hizo entre septiembre de 2004 y febrero de 2007, y después que me diga si tengo o no tengo poderes...
Para los perezosos: Liga 2004/2005, Liga 2005/2006, Champions 2005/2006. Y cuando me fui en febrero del año pasado, dejé al Barça líder destacado en la Liga y como uno de los favoritos para volver a ganar la Champions. Me fui de allí y los pobres no volvieron a levantar cabeza. No es que me dé pena, pero en fin, al menos mis "amiguitos" del Ayuntamiento de Barcelona no tienen que sufrir los festejos de los títulos blaugranas...
Laporta, dame un buen sueldo y me voy para allá de asesor...
12 avril

Casi un año después...

La verdad es que ya ni me acordaba de que tenía este blog aquí... Supongo que fue de esas cosas que relaciono con Barcelona, y una vez que volví de allí se me fue olvidando el tema. Pero un día me vino a la cabeza este espacio y todo lo que había escrito en él, el por qué de haber empezado a hacerlo en su momento y las cosas que pensaba y vivía en aquellos años de estancia barcelonesa. Cómo ha cambiado todo...
Desde la última entrada, hace cosa de un año, y para resumir en pocas palabras, esto es lo que ha ocurrido (lo principal, vaya) en mi vida:
  • volví a Galicia,
  • esperé por la llegada de mi novia, que me aseguraba cada día lo mucho que me amaba,
  • dicha llegada se retrasó cuatro meses,
  • ella llegó en julio, a trabajar en Ourense antes del traslado a Santiago,
  • a las dos semanas descubrí que me había puesto los cuernos y llevaba una doble vida,
  • la perdoné,
  • ella hizo como que se arrepentía,
  • se vino a trabajar en Santiago,
  • intentó mantener la historia con el otro y estar conmigo al mismo tiempo, pero yo no lo acepté,
  • mandó al otro a la mierda, o eso se suponía, por estar conmigo,
  • me tuvo todo el resto del año detrás de ella, con las conocidas frases hechas de "intentarlo desde cero", "darnos espacio", "ir poco a poco",
  • durante el otoño pasábamos juntos los fines de semana, aunque para poder hacer algo más que dormir tenía que jurarle no decirle nada de lo que hacíamos al otro pobre diablo,
  • pasado el Año Nuevo y los Reyes (con sus correpondientes regalos), se las arregló para que la trasladaran a Madrid,
  • después de regalarle algo muy especial por su cumpleaños, y como se empeñaba en largarse, decidí que ya estaba bien de hacer el imbécil,
  • finalmente, esta noche me confiesa que ya ha estado hablando con el bobo madrileño del verano anterior, de cara a su marcha a finales de este mes,
  • sigo cabreado como una mona con ella y sólo mi bondad innata me impide tomarme una "dulce venganza", desde luego que es una chica con suerte

En resumen, que para lo que había que decir en todos estos meses de mierda, mejor no haber dicho nada. El día que ella se dé de cuenta de lo que ha tirado por la ventana va a ser muy infeliz. O quizás entre su orgullo y su inmadurez se las arreglarán para autoengañarse y nunca reconocerá lo que tuvo en sus manos. De todos modos, una relación madura debe de ser entre dos personas maduras, es algo que he aprendido. De nada vale que uno luche y trabaje por los dos, porque al final de una manera o de otra la cabra acaba tirando al monte. Es una pena...