| Profil de RicardoNunca para ti es quizásPhotosBlogListes | Aide |
|
24 avril Cositas pequeñasTumbado en la cama, a las tantas de la madrugada, a oscuras, con los ojos cerrados y escuchando en el Zen el discazo de mi amigo barcelonés (una vez más)… Cuando el disco va llegando al último tema, abrir los ojos y empezar a buscar 10 o 15 canciones más, escogidas, e irlas disfrutando una tras otra, hasta que descubro que me he quedado dormido y la lista de reproducción se había terminado… Despertarme exactamente a la hora en la que quería despertarme, ni un minuto antes ni un minuto después, para seguidamente volver a razonar (una vez más) sobre esa especie de reloj-despertador interno que parece alojarse en mi cerebro… Ver cómo mi articulillo futbolero sobre las historias de mi padre y el Cacheiras le ha gustado al menos a un persona en este mundo… Ponerme a tocar/aporrear mi pseudo-guitarra de plástico y creerme que ya soy capaz de ir tocando acordes sin parar demasiado en los cambios… Pasarme diez minutos tocando una y otra vez los acordes de “Qué Nos Va a Pasar”, y empezar al cabo de un rato a hacer algo parecido a arpegios, y tener la sensación de que suena más o menos bien… Notar que por la ventana asoma el tímido solecillo del día de hoy, y sentir ganas de salir con el coche a dar una vuelta, sin destino fijado y sin horarios predeterminados, porque es viernes y no tengo ninguna obligación que cumplir para el resto del día… Saber que mientras alguien se va a un supuesto viaje de diversión y solo va a poder estar a cubierto, tapada y pasando frío y humedad, yo podría ir a ver un concierto del gran Nacho Vegas esta noche en el Colón… Pensar en que dentro de una semana exacta toca festival en Vilagarcía, que vendrá mi amigo donostiarra, que le entregaré el preciado regalo murakamiano, que me entregará alguna camisetilla buenavidera largamente deseada (espero) y que podremos disertar sobre lo divino y lo humano durante unas horas… Escribir otra absurda entrada en mi blog, y quedarme tan ancho… (con tantas cositas pequeñas, ya parezco un Luis Piedrahita bis… otro día hablaré sobre cosazas grandiosas…) 19 avril Noche fría para ser abril (con Francisco Nixon en Coruña)Este viernes volvían Fran y Richi a tocar por tierras gallegas. Al tiempo que escribo esto ellos estarán terminando de tocar en Pontevedra, pero este domingo tengo que madrugar para ir a la reunión anual de los hemofílicos gallegos, y ya dos noches seguidas de tute me parecían excesivas… Salí hacia Coruña con tiempo, ya que tenía intención de darme una vuelta por la FNAC, en busca de algunos discos que por Santiago parecen imposibles de conseguir. La “cosecha” fue bastante productiva: Élena, Love of Lesbian, Ama, Cola Jet Set, Nick Garrie, La Naranja China y por fin el EP de la buena vida (se supone que me lo enviarían a casa los de la discográfica, pero no me pude resistir). Y, de remate, el último (y seguro que enorme) dvd de la gran Marisa Monte, Infinito ao meu redor. Algo más de 100 euros, recordando tiempos pasados de compras masivas. De vez en cuando se puede hacer… Salí de la FNAC a eso de las nueve y cuarto, y en unos minutos ya estaba aparcando delante del mítico estadio de Riazor. Había pensado en pasarme a saludar a mi amiga la mamá más guapa de Coruña, pero me supuse que a esas horas estaría ocupada con las labores propias de los papás, y lo dejé para otra ocasión menos apurada. Enfrente el clásico Playa Club, al que hacía como cinco años que no había vuelto (creo que con Johnny a un concierto de Quique González, en mayo de 2004). Aquello estaba cerrado y sin un triste cartel, pero Fran disipó mis dudas vía sms: simplemente se trataba de esos horarios tan tardíos de los conciertos en Galicia… apertura de puertas a medianoche y concierto a las doce y media pasadas… Me quedé un ratillo sentado con la playa y las olas delante de mí. Al otro lado de la bahía la luz giratoria de la Torre de Hércules, y todo el paseo marítimo iluminado formando un semicírculo que moría justamente en donde yo estaba. Paseantes con sus perros, de todos los tamaños, y una brisa fresca agradable pero que poco a poco me hacía sentir algo de frío. Decidí irme a cenar a algún sitio cercano, y comencé a caminar tranquilamente por el paseo. Al otro lado de la calle vi un restaurante asiático que tenía buena pinta, así que al llegar al semáforo de la rotonda que lleva a la plaza de Pontevedra crucé para volver por la acera opuesta. Pero justamente pasaba al lado de otro restaurante cuando escuché la charla de dos caminantes que venían de frente: “en este sitio se cena a buen precio y muy bien”… El lugar en cuestión se llama Utopía. Miré la carta, variada, los precios ajustados, y decidí probar. Creo que fue la primera vez en mi vida que comí en un restaurante yo solo… Pero sí, creo que acerté con la elección. Un sitio ideal para ir en pareja (aquel que pueda), muy agradable y con precios bastante bajos. Yo me tomé una tosta de jamón y queso de cabra de entrante, una lasaña marinera (bastante grande) de plato principal y una mousse de queso con coulis de fresa, mas agua y pan, por 18,40 euros. En fin, cuando se dé la reconquista nos pasaremos alguna noche por allí, sin duda. De vuelta al Playa, a las doce y unos minutos abrieron las puertas, entré de gorra (gracias, Fran) y me senté en un lado mientras iba llegando la gente. Habría algo así como 60 personas, nada que ver con recuerdos del tipo “sardinas en lata” de algún concierto de Sidonie o La Habitación Roja en tiempos “antiguos”. Cuando comenzó el concierto me coloqué a la izquierda, apoyado en la valla de separación, y disfrutando en primera fila de todo el repertorio de estos dos… Faltó alguna de las clásicas, como Natalia Verbeke, con la que habían empezado en Orense hace unas semanas, pero el setlist fue, como es natural, enorme: Erasmus Borrachas, Inditex, Brackets y Museo Británico (con Richi al mando), de El Perro Es Mío; Nadia, Alumno o Profesor (dedicada por Fran a Richi… y que bien podía dedicársela a Richie… o sea, a mí), Luna de Miel a Escondidas, La Playa de los Muertos, Me Casaré Cuando Me Enamore, Elígeme a Mí y Banderas Rojas (otra vez Richi de jefe), de Es Perfecta; y, del cancionero costabravista, Déjese Querer por una Loca (con rotura de cuerda que obligó a repetir la canción), Canción de Regalo (con el solo de Richi, que se equivocó y volvió a hacer desde el principio, mientras Fran comentaba “quién dijo que nunca hay una segunda oportunidad”), Copas de Yate (inmensa con el público haciendo palmas sincopadas, como en Orense, y explicada por Fran –la anécdota de Julio Iglesias tirando botellas de Vega Sicilia al mar-), Adoro a las Pijas de Mi Ciudad, El Cumpleaños de Ronaldo, 33 (momento siempre intenso para mí), Amor Bajo Cero (una más de Richi), Olímpicos y, para terminar, la ya clásica versión de La Vida Sigue Igual. Vamos, una auténtica gozada… Tras el concierto me quedé un rato esperando a los amigos. Tenía dos recados que cumplir, además de la charla y los parabienes habituales: por una parte, confirmar con el autor (vamos, con Fran) si mi oído había funcionado bien al sacar el otro día los acordes del estribillo de Erasmus Borrachas… Re, Mi menor, La, Sol… En realidad, ya me había fijado en el concierto y había visto que esos eran los acordes que tocaba en la guitarra, pero Fran me lo confirmó… El segundo recado era comprarle el disco y que me lo dedicaran él y Richi… No para mí (que ya me lo regaló Fran en Orense), sino para llevárselo dentro de poco más de dos semanas a un amigo mío… al leer esto supongo que el interesado se dará por aludido, así que espero que no se compre el disco antes… bueno, en todo caso, tendrá dos… Justo el día antes del concierto coruñés me llegó por mail la foto que nos habíamos hecho el otro día en Orense. Y es que después de cerca de 20 conciertos (y postconciertos), desde Tarrasa hasta Alburquerque pasando por Logroño y Zaragoza, NUNCA me había hecho una triste foto con Fran ni con Richi (ni con Dani, Eloy, Enrique o Sergio). Hala, otra imagen para añadir a la galería de bonitos recuerdos:
Llegué a casa a las cuatro menos cuarto tras un viaje agradable por la N-550, vacía de tráfico en una noche tranquila y seca. Conducir a esas horas, escuchando música y sin prisas, siempre es algo agradable. Las rodillas y los tobillos no me dolían más de lo normal y aún me pasé otra hora más echando un vistazo a mis compras “fnac-eras”. Me hubiera gustado hacer doblete esta noche, pero tampoco hay que pasarse… Bueno, que son las dos y veinte, me voy a ir a dormir… Sí, muy pronto para mí, pero es que a las ocho me toca levantarme… camino de Orense, reunión supongo aburrida, comida de confraternización (o algo así) y vuelta a casa. No sé si saltarme dicha comida y volver a tiempo de ir con mi padre al partido de fútbol (en casa del ya campeón, record de puntos e invicto). Ya veremos… Lo mejor es que en Meteogalicia aparecen un montón de soles por toda la comunidad y temperaturas de 20 grados para los próximos días… Bien, bien, todo va llegando poco a poco… 14 avril Cosas que no me gustan: I. La falsedadInaugurando una “serie”… bueno, hasta que me aburra (es lo bueno del blog, dar rienda suelta a cualquier tontería que se me ocurre)… No soporto la mentira. Es más, no soporto la ocultación de la verdad, que no es lo mismo que mentir pero que para mí es igual de insoportable. “Ojos que no ven, corazón que no siente” es uno de los refranes más falsos que conozco. Vale, está eso que se llama “mentiras piadosas”: “oye, te veo muy bien de las piernas; y has perdido peso, ¿no?” No, en realidad sigo cojeando bastante (otra cosa es que casi no tenga dolor y ande mejor, pero la cojera es evidente) y más o menos estoy igual de gordo que siempre (tampoco más, me vale la misma ropa de hace años); pero bueno, supongo que es de agradecer que te intenten animar en cierto modo. Yo no lo necesito, a realista no me gana nadie, pero se agradece la buena intención. Para ser sincero hay que tener bastante carácter. Si uno se deja llevar por lo fácil, tenderá a reírle las gracias a unos y a otros, a hacerse experto en hablar a las espaldas y a no poder dar nunca una opinión formada de nada, ya que pesará más el miedo a que dicha opinión no sea “aprobada” por los demás. A mí me fastidiaría mucho ser de esa manera, la verdad. Una variante de la falsedad que me molesta particularmente es la de la “equidistancia”: el no querer mojarse, no opinar sobre los temas comprometidos, o, mejor dicho, no atreverse a hacerlo en voz alta. Si yo tengo dos amigos y uno le hace una faena al otro, yo no me puedo mantener en la “equidistancia”: uno ha obrado mal y se lo debo decir; el otro ha sufrido un daño y le debo ofrecer mi apoyo. Otra cosa es que intente hacer todo eso de la forma menos traumática posible, que intente recomponer y no romper, pero quedarme en tierra de nadie no me haría mejor amigo de ninguno de los dos, más bien al contrario. En las ocasiones que me he encontrado con un conflicto de este tipo es lo que he intentado hacer, con mayor o menor acierto. Tengo un amiguete lejano que es, curiosamente, el único que tengo que mantiene esa posición tan hipócrita de la “equidistancia” en el monotema de los últimos años. Yo no se lo tengo en cuenta (o no del todo), es muy joven todavía y ya tendrá tiempo de madurar, y en el fondo sé que con el tiempo se olvidará de esas “soluciones de compromiso” y se parecerá más al tipo de persona que a mí me gusta. Curiosamente, yo pude conocer en su momento a la chica del monotema gracias a que él andaba más o menos tras sus pasos. Más curiosamente todavía, la chica del monotema se sintió mucho más atraída por el exotismo de la lejana Galicia que por otras tierras mucho más cercanas, en contra de cualquier pronóstico. Mi amiguete lo aceptó y nunca hizo ningún intento “extraño” (ya he dicho que, a pesar de sus “cosillas”, sé que es una buena persona), pero yo siempre percibí una especie de ligera “envidia” hacia mí (con comillas, tampoco es que fuera algo exagerado). Creo que fue el único amigo común a quien no le parecía bien que la chica del monotema se mudara al noroeste. Incluso intentó desanimarla de alguna manera, por supuesto a mis espaldas, y aunque yo llegué a saber todos esos comentarios (hay gente incapaz de guardar un secreto) pensé que no merecía la pena tomárselos en cuenta. Cuando ocurrió el desastre del verano de 2007, fue el único amigo que, en vez de escucharme y aconsejarme, animarme o meterme una bronca (lo que sintiera de verdad), prefirió mantenerse en la “equidistancia” ante mí, aunque con la otra parte no haga lo mismo (me fastidia la gente que le ríe las gracias a otro, u otra, pensando que así va a conseguir algo). En fin, no todos somos capaces de “mojarnos”, es también cuestión de ir cumpliendo años y conociendo la vida, y quizás yo mismo habría hecho lo mismo hace 10 años. En fin, al menos podemos seguir hablando sobre temas intrascendentes de vez en cuando. En realidad, sigo pensando que se trata de una buena persona. Por contra, en los peores momentos del monotema fue cuando surgieron varios de los mejores amigos que tengo a día de hoy. Con uno me había tocado unos años atrás ser yo el que ayudara (o lo intentara, al menos), y cuando fui yo quien necesitó la misma ayuda, por supuesto que la tuve (entre él y Rudy me alegraron un fin de semana en la peor época). Otro era compositor de gran parte de la banda sonora de los años dorados y, entre intercambio de correos (kilométricos por mi parte), recomendaciones literarias (Demian en estado puro), explicaciones científicas (ese era mi campo de “acción”) y comentarios muy sesudos sobre la vida misma, entablamos una amistad sorprendente por lo improbable (con la ayuda del japonés). Un tercer amigo (en orden, que no en importancia) apareció desde el mismo centro del mapa para tragarse sin rechistar mis larguísimas disertaciones, regalarme sus mejores consejos, mostrarme la vida que a mí me gustaría vivir y, cómo no, acompañarme una tarde de otoño en un viaje “iniciático” al pasado familiar. Incluso hubo un cuarto nuevo amigo, el pequeño gran genio que primero describió con sus canciones mejor que nadie lo que yo sentía (porque era lo mismo que sentía él, claro), después me explicó cada una de dichas canciones en persona y, en un par de charlas telefónicas y una larga noche de fiesta, acabó compartiendo conmigo ese tipo de recuerdos que solo pueden compartir los verdaderos amigos. No está mal, a los 30 y muchos años duplicar la “cuota” de amigos verdaderos. En eso soy verdaderamente rico… 11 avril Mal tiempoPara mí, la Semana Santa se podría definir como unas “Navidades bis”, en el sentido de que, a no ser que haga buen tiempo, me resultan unos días tan odiosos como los del final de año: el mundo parece paralizarse, toda la gente desaparece, la sensación de soledad (si estás solo) se hace más palpable y, si como este año hace un tiempo de perros, el resultado es que acabas pasando la tarde de Viernes Santo conduciendo sin rumbo durante horas. Estaba demasiado nublado para hacer fotos brillantes, había demasiada gente en los lugares a los que iba llegando como para sentirme a gusto, hacía demasiado frío como para salir del coche y, supongo, yo estaba demasiado malhumorado como para poder ver algo positivo a mi alrededor. Sobre todo esto último… Creo que esta tarde (antes de mi maratón de conducción de más de tres horas) debí de batir el record de llamada telefónica larga: dos horas y cuarto, hasta que la batería dijo “basta”. Fue la compensación por la visita fallida, esa que siempre se anuncia y siempre se acaba retrasando hasta el siguiente anuncio. Demasiado cansancio, demasiada distancia, demasiados pocos días libres, demasiado poco dinero… Objetivamente, hizo muy mal tiempo, eran solo dos días, doce horas de autobús entre ida y vuelta… Pero a estas alturas el tema ya no iba de “objetividad”, claro. Por supuesto que yo podía haber ido hasta el centro (Mahoma y la montaña), pero como casi siempre fue algo que se me ofreció a posteriori: “podías haber venido ayer”… Ya, lástima de no saber hacer volver el tiempo hacia atrás ni de no ser adivino, mis poderes no llegan (todavía) a tanto… A falta de otra cosa, hubo que usar la intermediación de movistar… Dije todo lo que tenía que decir (aunque quizás no fuera la mejor táctica, pero estas cosas no deberían ir de “tácticas”), y la respuesta que recibí fue por momentos un poco distinta a la de hace un tiempo, aunque hay burbujas que resultan muy duras de romper, por paradójico que resulte… Alguna grieta ya se va abriendo en esta burbuja, aunque si me ayudaran desde dentro la podríamos romper mucho más fácilmente… A veces es como luchar contra molinos de viento… Una escena que odio: explico un razonamiento tan perfecto que no tiene puntos débiles, está claro que tengo la razón al cien por ciento, planteo el problema y propongo las soluciones adecuadas, se me sigue dando la razón en todo (porque no hay más remedio), y a pesar de todo ello, la conclusión de mi interlocutor(a) viene a ser algo así como “vale, sí, en realidad ya lo sé, tienes razón en todo, pero no me apetece dártela todavía; sigue esperando un poco más; pero, eso sí, no te rindas”. Supongo que en algún momento llegará la ocasión de pasar de la persuasión a la acción. Cuando te enfrentas con un sujeto pasivo-agresivo debes tener claro que todo el trabajo lo tienes que hacer tú mismo… Supongo que un año será tiempo suficiente como para conseguir una respuesta… yo llegaré, por tanto, cuando se cumpla un año y un día, con la banda sonora más adecuada respaldándome… Seguiremos ofreciendo oportunidades… Ya lo sé, estoy siendo un poco críptico… En fin, es lo que me apetece escribir ahora mismo, qué le vamos a hacer… Abril será otro mes de pozo y bate… Hasta que me canse, supongo… O hasta que lo consiga… Por cierto: 11 de abril: hace 14 años que recogí mi querido Golf del concesionario… 364000 kilómetros después, sigue siendo “mi fiel compañero”, si pudiera hablar tendría muchas historias para contar, sin duda… Feliz “cumpleaños”, querido Golfillo… 6 avril Paciente esperaFin de semana bastante mejor de lo que parecían anunciar los partes meteorológicos. Temperaturas agradables y mucho sol, que falta hace. La tarde del sábado la dediqué a hacerme una buena ruta fotográfica: comencé por la típica plaza de Fefiñáns de Cambados, en busca de los mejores lugares para hacer un par de buenas panorámicas. Después bajé por la costa, paré a fotografiar la ensenada del Bao (con marea baja, una maravilla de variaciones de colores verdes y azules) y seguí bordeando la península de O Grove, con parada obligada en una de mis playas preferidas de la zona, la Area das Pipas. Seguí camino de Sanxenxo, con parada en el parquecillo que hace de mirador sobre la enorme playa Major (o Maxor o Magor o como sea… es uno de esos nombres que no tengo claro a estas alturas, cada cartel lo pone de forma distinta). En fin, que aún volví a casa a tiempo de charlar un rato con el bueno de Carlos, que se ha vuelto a torcer (por enésima vez) el tobillo izquierdo. El domingo fue futbolero, como siempre. Viaje a la ignota Laro, partido pésimo y victoria mínima (0-1). Sorprendentemente, a poco de comenzar el partido, llegó a la grada un matrimonio mayor que se me hacía conocido… Efectivamente, era la señora gritona de Rodeiro (buscad una entrada allá por el mes de octubre pasado, del día 7 en concreto), que resulta que también era aficionada al Laro. Entre gritos chillones de “¡Vamos, Laro!”, “¡Cuidado que te la quitan!” y expresiones tan extrañas como “¡Santa Margarita!” o “¡Santa Lucía!” (todo ello, como he señalado antes, con una voz chillona a más no poder), fuimos amenizando las dos horas de patadones sin sentido que tuvimos el placer de contemplar. A la vuelta, dos llamadas al móvil que no contesté (más que por ir conduciendo, por “temor” a que quien me llamara fuera Ella, lo que con mi padre al lado hubiera resultado algo incómodo). Al final, resultaron ser de Carlos, que tenía “mono” de comida punjabí… Nos fuimos a cenar al indio de Fernando III el Santo (en hora y pico estábamos de vuelta) y terminé la jornada adormilado en el sofá con mi padre al lado (él dormido del todo) y un partido Sporting-Racing en el Canal Plus. Vamos, lo habitual para un domingo… Otra de esas extrañas coincidencias que me dejan pensativo: como escribí en anteriores entradas, ando muy “obsesionado” con el disco de Manel, “Els Millors Professor Europeus”. El video de la primera canción del disco, “En la que el Bernat se’t troba” está grabado en plan casero, con cámara de mano y el grupo tocando en directo mientras pasean por unas calles del Eixample barcelonés… Pues bien, resulta que me fijo en el inicio del recorrido y el primer cartel nítido que me encuentro es… REBOST IBERIC… Ella y yo cenamos unas pocas veces en aquel lugar (valga este ejemplo, de hace cuatro años casi exactos, aunque sea por su surrealismo), que era una mezcla de charcutería de calidad con restaurante al fondo, en la calle (carrer) Rocafort, bastante cerca de nuestra casa. Cuando lo descubrí, me quedé impresionado. Todo parece estar conectado de alguna extraña manera… (ahí lo dejo, en el segundo 50 aparece nuestro lugar de tantas cenas de enamorados)
Al mismo tiempo, estoy aprendiendo a tocar con mi guitarra de plástico la segunda canción del disco, la preciosa “Avís per a navegants”. Es muy facilita, solo cuatro acordes de los sencillos, pero con una letra ESPECTACULAR para definirnos a Ella y a mí. A lo mejor acabo “grabando” mi versión del tema, como hace unos meses con aquella de Alanis… Ya veremos… Bueno, puestos a pegar videos… de canciones en catalán… esta es otra de mis preferidas del momento:
Con toda esta música tan bonita y tan evocadora esperaremos pacientemente esa supuesta visita de mediados de semana… aunque a día de hoy sigo sin tener noticias al respecto… 2 avril Abril de 2009 (datos básicos para comenzar el mes)Hace media hora que he sacado los acordes de una canción sin ayuda de nadie por primera vez en mi vida: Erasmus Borrachas, de Fran Nixon, por encargo de mi amigo de las tierras volcánicas del noreste… y me ha sido bastante fácil, a decir verdad, con ayuda del teclado… Ahora me queda aprender a tocar dichos acordes en la guitarra de manera fluida… y ya después poner la voz por encima… si lo hice con Alanis, por qué no con Fran, que me es mucho más cercano… Hace dos noches que escribí una extensa carta/mensaje en catalán por primera vez en mi vida (con ayuda para los acentos y alguna palabreja suelta por parte de Softcatalà): me apetecía contarle a los componentes de mi grupo favorito de estos días, los barceloneses Manel, todo lo que estaba sintiendo con ese gran disco que es “Els millors professors europeus”, y me apetecía intentar expresarlo en catalán, para variar. Creo que quedó bastante bonito, espero que lo leyeran y les gustara… Mi canción del momento: “Pla quinquennal”, de los antes citados Manel. Somos Ella y yo, con todos los detalles (unos metafóricos, otros literales). Alucinante. Además he conseguido cantar en un (creo que) aceptable catalán la última y larga estrofa, que por momentos casi parece un trabalenguas para un no catalán. Hasta pronuncio las eses líquidas y todo… Cuando se la cante a Ella, en unos días, va a flipar… Pero de verdad que no me la he aprendido por eso, lo prometo… El lunes terminé de retocar el artículo para enviar al IEEE. Ha quedado muy bien, aunque después la aceptación sea como una lotería. A ver si venzo la pereza de ponerme a estudiar todos los trámites burocráticos para mandar el trabajo y lo hago en lo que queda de semana… El jueves pasado nos trajimos a casa a nuestra buena amiga Tula. Solo con ver lo contenta que está con sus dos nuevos amiguitos (el diminutivo también vale para descubrir la diferencia de tamaño), ya merece la pena el esfuerzo de haber ido a buscarla. Con lo buena y lo cariñosa que es, se había merecido de sobras el ser feliz… Ahí os dejo una foto del pasado sábado, con mi padre todo tapado (hacía un viento muy frío, no os dejéis engañar por el sol radiante).
EL pasado domingo descubrí una preciosa playa fluvial en la vecina Valga. Llevaba meses intrigado con ese cartel que me encontraba a la derecha justo antes de comenzar la subida al alto de Cordeiro, camino de Vilagarcía, así que aproveché el cambio de hora para alargar la tarde dominical. Qué gusto da encontrar a escasos kilómetros de casa un lugar bonito que aún me fuera desconocido. Por primera vez he usado el Photomerge del Adobe Photoshop para hacer una panorámica, y este ha sido el (aceptable) resultado:
Y como todos sabemos, ya estamos en el mes de abril. Siempre suele ser un buen mes… Hay muchos planes y muchas ilusiones para estos 30 días… |
|
|