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21 mai

Tanto tiempo...

Me da casi vergüenza escribir algo después de tantos días (dos meses y medio, más bien), pero total, como esto no lo lee nadie, tampoco pasa nada. Supongo que el dejar de escribir por un tiempo es la mejor táctica para conseguir que esto sea como un diario, es decir, tan íntimo que no lo lea nadie más que uno mismo. El caso es que ya llevo casi cuatro meses de vuelta en casa, y que dentro de dos semanas justas Jessie llegará para empezar su nueva vida laboral en Galicia. Quién nos lo hubiera dicho hace tres años, las cosas que nos iban a pasar. Ahora son tiempos de planear la mudanza, los vuelos para estar el día 4 a tiempo en Ourense y, más a medio plazo, prepararnos para vivir juntos otra vez, ahora en un ambiente completamente distinto. Como quien dice, es como jugar el partido de vuelta, pero ahora juego en casa. Ilusión no falta, desde luego...
Estoy bastante animado últimamente con las fotos y la página web, haciendo rutas con mapitas y demás, editando nuevas fotos, saliendo de viaje en cuanto sale un poco el sol, en fin, haciendo lo que me gustaba antes del paréntesis barcelonés. Subir a la cima de una sierra, hacerme la foto al lado del vértice geodésico y contemplar el horizonte de 360 grados, con el único sonido de las aspas de los generadores eólicos como acompañante. El jueves pasado fue en la sierra de O Careón, cerca de Melide, en donde nunca había estado hasta ahora. Qué sensación tan agradable esa de la soledad alrededor, acompañada de esa otra que podría definir como de "orgullo geográfico", o en otras palabras, sentir que estás en un lugar en donde poca gente ha estado antes (por supuesto, no es una sensación real, allí habrá subido mucha gente, pero lo que cuenta es eso, que es la sensación que uno tiene).
En resumen, que felices e ilusionados a tope. Tengo ganas de llegar a ese momento de "estabilización", de que ya Jessie esté trabajando aquí normalmente y no tengamos esta sensación de interinidad. A mí ya me dura más de dos años y medio (la sensación), y es algo muy cansado mentalmente. Pero todo es para bien, está claro. Qué hormigueo en el estómago me da el mirar en el cajetín del portero automático de casa y ver el nombre de Jessie como habitante "oficial" de la casa...