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27 mai Hace un añoHace un año que tuve la tentación de hacer un viaje a Madrid. Ella iba a pasar toda la semana allí, en un curso de Sephora, y dado que estaba a la mitad de distancia de lo habitual, pensé realmente en serio en aparecer por sorpresa en el hotel donde se hospedaba y pasar con ella esos días. No lo hice finalmente, y no por falta de interés, mucho menos por falta de espíritu aventurero. Simplemente pensé que, conociendo a Jessie, a lo peor se iba a poner colorada ante sus compañeras de trabajo al tenerme allí sin esperarlo. Empecé a pensar que, en realidad, sólo la iba a ver por las noches, después de pasarse Ella toda la jornada trabajando, y que de todos modos en una o dos semanas más ya íbamos a estar juntos en casa. A un año vista, el momento de decidir no ir hasta Madrid fue uno de esos en los cuales, sin saberlo, estás decidiendo todo tu futuro.
Si yo hubiera ido a Madrid hace un año, ella no habría salido de fiesta con las compañeras por las noches (o lo hubiera hecho conmigo, claro); no hubiera conocido al imbécil madrileño; no se habría encaprichado por él; no me hubiera traicionado dos semanas después; no... no hubieran pasado todas las cosas que, una a una, llevaron al desenlace más absurdo de la historia de amor más bonita del mundo.
Pero el caso es que no fui a Madrid, y que con ello decidí, sin saberlo, nuestro futuro.
En fin, todo esto queda muy bien de cara a la galería, lo del "aniversario", el futuro decidido en un momento, etc. En realidad, quien decidió nuestro futuro, sin tener idea de lo que hacía, fue ella, por supuesto. Así que mi pensamiento no es "lo estropeé por no ir a Madrid", sino "si yo hubiera ido a Madrid ella no lo habría estropeado". Es parecido, pero no es lo mismo...
Pero lo que importa es eso, que el 27 de mayo de 2007 no llegué a irme a Madrid, y fue el principio del final... qué fácil es analizar las cosas a posteriori... 9 mai Se fueCasi cuatro años han pasado desde el 12 de junio de 2004, el día en que Jessie me envió aquel primer mensaje de correo tan pijín. Y al final, se ha ido. Nos despedimos el viernes pasado, una hora larga de charla en "nuestro" coche. Y comprobé otra vez, por si acaso se me había olvidado, lo que los dos juntos éramos capaces de ser. Ella también lo vio, aunque sus pájaros de la cabeza le impidan recuperar el "buen camino" en estos momentos. Pero de nada vale el saberlo y tenerlo tan claro: sí, deberíamos estar juntos y felices, pero la realidad es que se ha ido. Duele más porque sé que era de verdad...
Conversación clarificadora (más o menos literal):
Ella sabe, o cree saber, que yo nunca podré ser capaz de cerrarle completamente las puertas si quisiera volver. Entonces, cree que se puede permitir vivir sus aventuras (la mítica Madrid, las fiestas, el estar "libre") y que, si me echa de menos, yo estaré siempre dispuesto a volver. No le faltan motivos para creer eso: sabe que mi amor por Ella es cierto y plenamente consciente. Pero... Nunca más podré volver a hacer lo que hice por Ella: abandonarlo todo, dárselo todo; en definitiva, demostrarle mi amor. Ya lo hice una vez, no tengo que volver a demostrar nada. Si un día Ella se despierta de sus ensoñaciones fantasiosas y se da cuenta de dónde dejó abandonado a su verdadero amor, puede que su orgullo pueda menos que su sentimiento y quiera volver conmigo. Pero por más que yo desee tal situación, si eso ocurriera esta vez sería Ella quien lo debería dejar todo por mí. Es (sería) una condición absolutamente innegociable. Richie y Jessie en los buenos tiempos bajo un filtro artístico del Photoshop Nadie me mirará a los ojos como Ella; nadie la mirará a los ojos como yo... NADIE |
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