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30 juillet

Los hay xxxxx...

... como si a mí me fuera a importar que ese xxxx me "marque el territorio"... las cosas que tiene uno que ver...
Toda para ti, machote, que ya irás viendo en dónde te has metido... cuando conozcas todo lo que no conoces, a lo peor no presumes tanto... (¿por qué estoy seguro de que lees esto? No debes de estar muy convencido de tu pareja... Tranqui, que por mi parte no vas a tener problemas nunca... por la suya no pondría yo la mano en el fuego, claro...).
Por mi parte, he hecho limpieza en este blog, espero que otras hagan lo mismo... ya sé que soy "100 por 100 Richie", se supone que todo el mundo debería ser así...
He editado un par de palabras, una vez que han cumplido su objetivo. En serio, no tengo nada personal contra ti... disfruta el momento...
 
Cambiando de tema: el gadget este que he instalado para ver en el mapa desde donde me visitan es muy curioso: he recibido una visita desde Pekín... como no sea Banin que ande por tierras chinas... De Madrid me visitan desde la zona de Entrevías, cerca de Atocha... y curiosamente bastante cerca de la estación de metro Pacífico (el guiño buenavidero está claro). No sé quién vive por esa zona que tiene tanto interés en mis cosas... Desde Pamplona también me han visitado, y lo mismo desde Coruña (¿serás tú, Lucygloom?).
(editado: ahora ya sé quién es el madrileño interesado. Sinceramente, pensaba que se trataba de mi amigo David "Almond", pero bueno, no me ha sorprendido)
 
Este año nadie se ha puesto a la tarea y no hay fiestas en Cacheiras. Bueno, unas pocas bombas si han lanzado (la cultura de los "fogueteiros" en Galicia tiene su importancia). Aparte de eso, cada año queda más claro que Cacheiras es una ciudad(pueblo) dormitorio en donde la mayoría de la gente ya no es "de aquí", con lo cual todo se va difuminando. Solo es una constatación, no una queja. Yo tampoco soy de aquí realmente, he vivido toda la vida en Santiago y casi no conozco a nadie en Cacheiras fuera de mis familiares. Eso sí, aquí estoy en mi casa, con mis cosas, mi tranqulidad, mi LIBERTAD. No tengo motivos para no sentirme bien, si lo pienso un poco... lástima de haber regalado cuatro años a quien no debía... pero aún estoy a tiempo...
26 juillet

Verano norteño

Situación surrealista en la tarde del pasado miércoles: playa de As Cunchas, cerca de Rianxo, a eso de las siete y media de la tarde. Todo nublado y escasos 20 grados de temperatura. La playa vacía, a excepción de unos chavales en una esquina que ya estaban recogiendo para irse. Llego yo, planto mi silla en medio del arenal y me meto en el agua. Toda la playa para mí, qué sensación tan fantástica, aunque reconozco que hay que estar un poco "p'allá" para meterse en el agua en una tarde así. En estas que bajan a la playa una abuela y su nieta de unos 8 años, y se dan un paseo mojando los pies por la orilla. La niña y la abuela van comentando lo fría que está el agua, la abuela le dice que no está el día para meterse a nadar, y la niña me mira y dice: "Abuela, ¿y ese hombre que está nadando?" No pude evitar reírme.
En realidad el agua no estaba tan fría. Eso sí, después del baño tuve que echarme la toalla por encima de los hombros, mientras miraba cómo intentaban lanzar unas cometas un par de parejas que también bajaron a la arena a última hora. Pero por un buen rato, la playa entera fue mía...
22 juillet

El aniversario

A estas horas más o menos se cumple un año exacto. El peor momento de mi vida, con diferencia. Cuando Ella estaba durmiendo como un tronco después del típico efecto que un par de copas le solía producir, le llegó un mensaje al móvil; Ella no podía contestarlo, obviamente, y podía tratarse de su hermano Marcos que le avisaba de cuándo iba a volver al piso para que le abriéramos el portal. Eso fue lo que pensé al coger su móvil; un simple e inocente gesto, lo que menos me podía yo imaginar era todo lo que se me iba a venir encima. Pero el mensaje no era de Marcos, sino de un tal Papa2... vaya, el mismo Papa2 que la había llamado dos noches antes, ya de madrugada, cuando Marcos y yo nos extrañamos de que Ella no quisiera saber si había ocurrido algo malo en su casa. Se suponía que era el móvil antiguo de su padre, claro. Pero lo que decía aquel mensaje estaba claro que no venía de su padre...
Justamente cuarenta y ocho horas antes, en medio de la orensana rúa de Santo Domingo, Ella me había besado y me había jurado amor eterno, disipando las dudas que Ella misma había sembrado durante las dos semanas anteriores, desde el día que había aterrizado en Galicia. Todo había vuelto a la normalidad, a los días felices de Barcelona: de nuevo el cielo estaba azul y el sol brillaba en todo su esplendor. Pero el destino es tan caprichoso que aquel mensaje en el móvil iba a descubrir la realidad. Era su otro novio, el de Madrid, que le indicaba de manera bastante torpe sus enormes deseos de casarse con Ella... lo tuve que leer varias veces para llegarme a creer lo que salía en la pantalla. Mi única reacción, después de llamar a Marcos para preguntarle si él sabía algo de aquello (su sorpresa fue casi mayor que la mía), fue apuntar el número de aquel tipo y enviarle un mensaje: "soy el novio de Jessie y te estás pasando con tus mensajes, ten cuidado con lo que haces", o algo por el estilo.
Cuando le envié el mensaje, el madrileño tampoco se creía lo que le estaba ocurriendo. Hasta pensó que era algún amigo suyo que le estaba gastando una broma pesada. Pero no, la única broma pesada era la que Ella nos estaba gastando desde hacía más de un mes a ambos. La conversación entre los dos cornudos fue surrealista:
  • Él: "Pero tú, ¿quién eres?
  • Yo: "Soy Ricardo, el novio de Jessie"
  • Él: "¿Pero no te había dejado Ella hace ya un mes?"
  • Yo: "Pues no, está aquí a mi lado durmiendo la mona. Y tú, ¿quién eres?"
  • Él: "Soy Jorge, el novio de Jessie"
  • Yo: "¿Desde cuándo?"
  • Él: "Desde hace un mes y algo. ¿Pero de verdad Ella está contigo?"
  • Yo: "Sí, ha bebido un poco de más y está frita en la cama. Si has salido con Ella no te sorprenderás"
  • Él: "No"

Así siguió aquel diálogo para besugos durante un buen rato. Los dos nos habíamos creído lo que aquella dulce princesita con mirada de niña inocente nos había contado. En su caso era comprensble, apenas la conocía, pero yo, con todo lo que había vivido anteriormente con Ella, ¿cómo podía haberme dejado engañar de aquella forma? Supongo que simplemente porque no me podía imaginar que Ella fuera capaz de llegar tan lejos como para mantener una "doble vida" de una forma tan descarada. Una cosa era coquetear un poco con alguno a mis espaldas (supuestamente), pero liarse con otro en serio era muy distinto. Ella no era capaz de llegar a tanto... pero lo había sido, y ahora era cuando empezaban a cuadrar fechas, datos y coincidencias. La extraña historia del San Juan, el fin de semana que me pidió que yo no bajara a Orense porque quería "reflexionar", las "dudas" que me había dicho que tenía el día que había llegado a Galicia... Pero dos días antes había corrido detrás de mí y en plena calle me había abrazado y besado como nunca, me había pedido perdón por haberme hecho sufrir aquellos días y me había dicho que ahora veía claramente que yo era su amor para siempre. ¿Por qué?

La siguiente etapa de aquella surrealista madrugada orensana consistió en despertarla a Ella. Mi "compañero de cuernos" no acababa de creerse del todo que Ella estaba conmigo, así que la escena que siguió se puede resumir de esta manera: Ella despierta a medias, entre la borrachera y la resaca, conmigo delante lleno de furia y con el madrileño al otro lado del móvil poniéndola también a caldo. Al cabo de un rato, él me dijo algo que no se me olvidará nunca: "Bueno, lo peor es para ti, que llevabas tanto tiempo con Ella. Yo al menos me lo he pasado bien este mes y medio y ya está". Sí, lo peor era para mí, estaba claro: tenía delante de mí a la persona que más quería en el mundo, y acababa de descubrir cómo me había traicionado de la manera más horrible.

A un año vista tengo claro lo que debí haber hecho: irme de allí y dejarla tirada. Pero no tenía yo la cabeza en muy buenas condiciones, el golpe había sido brutal. Así pasó el resto de la noche, con la salvedad del momento en que volvió al piso su hermano, furioso con Ella, diciéndole de todo y dándome su recomendación más acertada: "Mándala a la mierda, Richie, no te merece". Pero no fui capaz. Se acercaba el momento de la subasta para ver quién conseguía el botín de Jessie...

Llegó el mediodía y decidí ofrecerle una última oportunidad. Si, como Ella me aseguraba, lo que me había dicho dos días antes era verdad, yo estaba dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva, pero Ella tenía que comprometerse seriamente y sin más aventuras. Su única "penitencia" sería confesarle por fin a su padre que Ella y yo estábamos juntos. Ella estuvo de acuerdo, y fui yo quien tuvo que insistir en que el otro tipo merecía al menos que Ella le explicara su decisión. Y le di intimidad para que hablara con él... en fin, después de unos minutos de espera resultó que el otro era quien le había hecho cambiar de opinión y, para estar seguro, quería escuchar con el móvil el momento en que Ella me decía: "No te quiero, quiero a Jorge". ¿Se puede imaginar algo más humillante?

El madrileño colgó el móvil, supongo que muy satisfecho de su "hazaña", pero la conversación que siguió en aquella habitación orensana fue ya rizar el rizo del absurdo. Tanto que un año después la recuerdo en su total literalidad:

  • Yo: "Muy bien, estarás contenta, después de todo lo que he hecho por ti, humillarme de esta manera"
  • Ella: "Ricardo, es que si tú no me obligaras a contarle lo nuestro a mi padre, yo me quedaba contigo sin dudarlo y mandaba a Jorge a tomar por culo"
  • Yo (dudando unos segundos  e intentando calibrar lo que acaba de oír): "... Bueno, pues vale, no le contamos nada a tu padre y entonces te quedas conmigo, ¿de acuerdo?"
  • Ella: "Sí"
  • Yo (buscando cómo controlar aquello): "Muy bien, pues ahora vas a llamar al imbécil ese y le vas a hacer pasar por lo mismo que he pasado yo hace un momento"
  • Ella: "Vale"

Y así lo hizo, sin pestañear. Únicamente se le escapó, mientras le decía aquello al madrileño, su típica risita nerviosa, la que le surgía cada vez que se encontraba inmersa en un conflicto, pero nada más. No sufrió por hacerlo. Así fue como Ella se acabó "quedando conmigo" después de aquel follón. El madrileño no entendía nada, pero yo, que sí lo entendía todo muy bien, me di cuenta de que todo se había hundido sin remedio. No lo quise reconocer, pero lo sabía. Lo peor era que yo había podido comprobar que Ella no me había traicionado por alguien a quien quisiera de verdad, sino por un simple capricho al que no le importaba lo más mínimo darle la patada si era necesario. A partir de aquel día, Ella intentó convencerme varias veces de las bondades de "compartirla" con el madrileño: conmigo una amistad de lo más bonito, con "derecho a roce" pero sin compromisos, y con el otro alguna escapada de fin de semana también sin compromisos. Me negué y Ella se sorprendió mucho por ello. Por cuatro veces el madrileño intentó que Ella volviera con él, y por cuatro veces Ella acabó rechazándolo cuando yo me mantuve firme en un claro "o él o yo". Por tres veces más le llegué a decir que si de verdad quería al otro se fuera con él, y las tres veces Ella se volvió a "quedar conmigo".

Finalmente Ella consiguió que la trasladaran a su soñada Madrid. No por estar con el madrileño (aunque quizá él sí se lo crea), sino simplemente por esa estúpida fascinación que muchas chicas barcelonesas parecen tener por la capital (algo muy estudiado y comprobado por mí y por varios amigos más). Quería irse a Madrid ya desde antes que yo la conociera. Ella quería mantener una ligera relación a distancia conmigo, consistente en llamarme una vez al mes o así y contarme lo que a Ella le pareciera, dejándose una puerta abierta por si acaso. Pero no puede ser, esa situación ya la viví en Barcelona desde el lado opuesto (aquellas llamadas de su ex, humillado sabiendo que yo estaba allí delante pero al mismo tiempo intentando que Ella volviera con él). Así que no puede ser, porque la conozco demasiado bien. Cuando le pregunté si ya estaba liada con el otro, su respuesta fue típica: "Aún no..." O sea, que traducido, quiere decir que sí. Ahora es libre, no tiene que ocultarse de nadie, más que de su conciencia...

La puerta se ha cerrado. Tenía que hacerlo. Y quería hacerlo antes de que llegara este sórdido aniversario. Lo hice la semana pasada, y me siento mucho mejor. Algún día, si Ella llama a esa puerta, pensaré si abrir o no. Pero eso no me puede preocupar ahora mismo. La vida (mi vida) tiene que seguir, y ya he perdido demasiado tiempo y demasiadas energías. Vuelvo a lanzarme en busca de la felicidad...

P.D.: sé que todo esto es muy personal, y que está en el límite de lo "publicable" (en cuanto a pudor, vergüenza, etc). Pero sentía que quería escribirlo para cerrar un ciclo. Mi propio ciclo olímpico de cuatro años. De Atenas a Pekín. De Cacheiras a Barcelona y vuelta a Cacheiras. Además, esto no lo va a leer casi nadie, y la poquísima gente que lo lea se puede dividir en dos grupos: gente muy cercana a mí, que ya sabía toda esta historia y no descubre nada nuevo; y gente que no me conozca de nada, que lo puede leer como si de un relato cualquiera de ficción se tratase. En cualquiera de los dos casos, no tengo ningún problema con que lean mi historia de hace un año.

12 juillet

Sobreviviendo

Días de aburrimiento y espera desesperanzada. Días de aniversarios de historias horribles. Días nublados y lluviosos.
Pasan las horas sin hacer nada. Hoy quería hacer una buena ruta fotográfica, pero el tiempo no ayuda. También mi padre parece sentir el aburrimiento, así que se me ha acoplado para ir a dar una vuelta más tarde. O sea, que ni siquiera podré dar una vuelta en el coche con la música a tope. Pero es más importante ser un buen hijo, por supuesto, supongo.
18 días esperando respuesta... 15 días desde mi post "especial"... 6 días desde mi envío musical... cuánto desprecio y cuánto egoísmo... dan ganas de dejar de ser bueno... dan ganas de devolver dolor con dolor... pero supongo que soy demasiado bueno...
2 juillet

Versionando...

... que es gerundio. He hecho algo muy bonito para ti y para mí. Mi única duda es si te lo debo enseñar o no: solo lo deberías oír si de verdad fuera para ti y para mí, y para nadie más. Solo es que no quiero ser un "Carles bis", dejando que su obra la lea su sustituto y que la interesada no le preste ninguna atención. Lo viví en su momento y no quiero pasar yo por lo mismo. Comprenderás mis dudas al respecto, entonces...
P.D.: 5 días han pasado desde mi post "alanesco", y tú sin dignarte en leerlo, a pesar de que sabes que existe. Si uno tiene interés, el tiempo se saca de cualquier lado. Pero en fin, a estas alturas no puedo esperar mucho más, supongo. Si ya eras así en "los buenos tiempos"...