| Profil de RicardoNunca para ti es quizásPhotosBlogListes | Aide |
|
30 juillet CharlatánSiete horas seguidas hablando con mi prima… Sí, sí… ¡¡¡SIETE!!! Fuimos a tomar un refresco a media tarde, seguimos cenando (calamares, croquetas y ensaladilla) y acabamos cerrando la cafetería casi a las dos de la mañana. La vida merece la pena por tardes y noches como la de hoy, compartiendo recuerdos, opiniones y sentimientos. Con mi prima Isabel, a la que quizás hacía veinte años que no había vuelto a ver, y que sin embargo me da la sensación de que nos conocemos de toda la vida. Repetiremos estas maratones de charlatanería conjunta en más ocasiones, seguro. Aquí y allá, advierto… Cacheiras en fiestas… 29, 30 y 31 de julio, como casi siempre (menos el año pasado, que nadie se puso de organizador y no hubo verbena). Desde mi habitación estoy escuchando el chunda chunda de la orquesta, aunque no me he pasado para comprobar el ambiente. Lo curioso (para mí, al menos) es el lugar donde han montado la verbena: como la zona del campo de la fiesta está en obras, este año han trasladado todo el tinglado a la otra superficie amplia de Cacheiras… efectivamente, la explanada delante del cementerio… Esperemos que no haya ningún entierro en estos días, porque no me puedo imaginar lo extraño que sería unir la procesión con el difunto y la orquesta tocando cumbias en la sesión vermut… Demasiado raro hasta para Cacheiras, me temo… Aprovecho este foro que solo leéis mis amigos para informaros de que mañana he quedado con el gran Suso, uno de los mejores (amigos), sin duda. Aquellas interminables partidas de ping-pong durante meses y meses son de esas cosas que curten una amistad para toda una vida… Pues bien, por si acaso no lo sabéis, Suso se nos casa a finales del mes que viene, y me va a dar la invitación de la boda. Suena raro el binomio Suso/boda, pero solo con conocer a su novia, Chus, uno puede comprender muy bien que mi amigo se quiera casar… Eso sí, no soy capaz de imaginarme a Susiño haciendo un discurso en el banquete o saliendo a bailar el obligado vals… Si todavía fuera para imitar a Iván Ferreiro cantando “El viaje sideral”… La historia de nunca acabar sigue su curso, por otra parte. Los giros que se han sucedido en las últimas semanas han sido tan insospechados como dramáticos (no en cuanto al drama, sino en cuanto a la radicalidad de los cambios). Si yo fuera malo, ahora llenaría entradas y más entradas vengándome de patéticos/machos alfa, repitiendo cosas como “donde las dan, las toman”, y mil signos más de chulería más propia de niñatos que de personas adultas. Pero en fin, lo mismo que uno debe saber perder, a veces es tanto o más importante el saber ganar… por más tentador que sea enviar alguna puyita dialéctica camino del centro… Seré bueno… En resumen, que es mejor mirar al futuro, aunque sin olvidar las enseñanzas del pasado, por supuesto… Y este sábado, en un lugar increíble, en San Vicente do Mar y al lado de la playa… ¡¡¡¡CHRISTINA ROSENVINGE EN ACÚSTICO!!!! Demasiado hermoso para ser verdad… Solo espero conseguir la entrada y no quedarme fuera… Por cierto, en el mismo lugar, el 21 Nacho Vegas y el 26 Iván Ferreiro… alguien que yo me sé querrá estar por estas tierras en esa época, aprovechando sus vacaciones… mucho mejor que en el caluroso centro de la península, dónde va a parar… Si es que todo es mejor en el noroeste… pero todo, todo… ni punto de comparación, vamos… 27 juillet Alburquerque versión 2009 (parte II)En primera fila y enfrente del escenario, cual fan quinceañero… El bueno de Daniel (el pipa francés) iba colocando cables a toda velocidad, hasta que a eso de las 4 menos cuarto se dio el visto bueno final a todo el tinglado… “Contempopránea 2009 presenta a… la buena vida”… El comienzo habitual, con “Los mejores momentos”, para seguir con un setlist muy similar al del Festival do Norte de mayo pasado, con algún recorte por necesidades de tiempo. Creo que sonó bastante bien, el público respondió igualmente bien y todos quedamos contentos. Como decía Mikel, “este es nuestro quinto Contempopránea, y esperamos poder venir otros cinco más… si nos llaman”. Entre tanto, a mi lado se acopló una chica con una buena tajada encima, además de las pesaditas: “¿y dónde está ‘Iranchu’?”, me preguntaba una y otra vez. Eso sí, yo debía de gustarle bastante, porque la tía en cuestión no hacía más que entrarme de todas las maneras posibles… Nunca alguien tuvo tan fácil un ligue en un festival… En fin, al cabo de un buen rato (casi medio concierto) de soportar estoicamente las embestidas de la chica en cuestión, supongo que se cansó y desapareció entre la multitud… Al menos pude disfrutar del momento festivalero por excelencia, cuando Mikel y Pedro llamaron a hacer coros a las que desde ya podemos llamar “buenavidettes”, Xiana y Rosa… El “Viaje por países pequeños” funciona de maravilla en directo, y esta vez no fue una excepción. Para terminar, cómo no, “Los planetas”, con todo el público cantando el final de la canción, ya casi a las cinco de la mañana, nada menos… Dejé mi lugar de privilegio a un fan de Ellos (la chapita en su camiseta le delataba) y me volví a mi lugar al lado de la entrada a la zona VIP. Mientras Guille Mostaza salía en plan showman total y se ganaba al público desde el primer momento (“¿estáis dormidos? Yo, con la hora que es, me acabo de levantar”), al cabo de un rato llegó todo contento Pedro para saludarme. Se sorprendió de que no pudiera entrar con ellos, pero mi pulserita amarilla era “inferior” a las rojas que abrían todas las puertas, y mi misión tampoco era la de colarme allí para ponerme ciego a cubatas gratis, claro. También aparecieron las buenavidettes, con las que fue fácil hacer un par de bromas sobre su aparición estelar. De paso pude pasarlo realmente bien con el concierto de Ellos, que sonaban bien y conectaban con el público totalmente, a pesar de que ya eran casi las seis de la mañana. La verdad es que Guille Mostaza me ganó con su actuación, lo reconozco… Por cierto, que un fulano saltó al escenario y les dio un buen susto a los de seguridad. El chaval en cuestión era totalmente inofensivo, y solo buscaba sus quince segundos de gloria, todo muy warholiano… Mis rodillas y mis pies ya estaban a esas alturas de la madrugada fuera de control, sobre todo teniendo en cuenta que me había tragado los últimos tres conciertos enteritos a pie (casi cuatro horas seguidas). Tras una charla amena con el segurata sobre los patéticos intentos de algunos de colarse a la zona VIP (mi pregunta inocente fue: “¿pero qué interés tienen en meterse ahí?”, y su respuesta rápida: “alcohol gratis, claro”), finalmente decidí irme caminando hacia el coche cuando el dj de turno comenzaba su sesión para fiesteros insomnes (que alguno quedaba a esas horas)… De vuelta al coche, entre los restos de los diversos botellones, con el cielo comenzando a clarear hacia el este, fui saliendo del pueblo sin una idea clara de qué hacer. En pocos minutos, mientras iba alejándome de Alburquerque en dirección a Cáceres, decidí la mejor opción: hacer tiempo hasta el mediodía, a base de buscarme algún lugar a la sombra donde poder echar una cabezada dentro del coche, y ya después buscar una habitación de hotel para descansar bien todo el día y toda la noche. Le había echado el ojo a un hotelillo en el pueblo de Malpartida, en las cercanías de Cáceres, así que me fui yendo hasta allá sin mucha prisa, aprovechando la adrenalina de los conciertos pasados para no dejarme vencer por el sueño. Hubo momentos mágicos en ese viajecillo hacia el este, solo en la carretera y contemplando cómo el horizonte iba adquiriendo tonos rojizos que poco a poco se iban iluminando cada vez más. Espectacular (lástima de no haber hecho alguna foto)… Tras una primera parada en los alrededores de una urbanización, el sol comenzó a entrar en el coche y me decidió a buscar algún lugar a la sombra, por lo cual me metí en un polígono industrial y busqué un aparcamiento bien orientado. Lástima que al cabo de un rato aparcaron justo detrás de mí unos chicos con una furgoneta: bajaron un par de motos y comenzaron a hacer pruebas por las rectas del polígono, como si de un circuito se tratara… Menudo petardeo con las motitos de las narices… Pero bueno, yo tenía tanto sueño que hasta por momentos me dormí igualmente, hasta que me desperté hacia las 12 del mediodía con el sol (y el calor) entrando ya por las ventanillas… Camino del hotel (llamado Los Barruecos, por cierto). Había habitaciones libres, así que cogí una (la 204), subí la maleta y me derrumbé en la cama, no sin antes encender el aire acondicionado y refrescarme un poco en el baño. Fueron pasando las horas hasta que atardeció, y a eso de las nueve y algo me aseé un poco para bajar a cenar, pues llevaba por entonces unas 20 horas sin comer nada. Un menú sencillo (algo de fiambre y unos calamares), pero sobre todo un par de jarras de medio litro de claras bien frías, que entraron de maravilla. No tenía la menor intención de volver a Alburquerque para la segunda jornada del festival: mis piernas no estaban para esas aventuras, los grupos que tocaban no me llamaban tanto como el día anterior y, sobre todo, no tenía entrada y el aforo estaba completo. Así que me volví a la habitación, me tumbé en la cama y me quedé viendo la tele hasta eso de las dos de la mañana, mientras abajo los clientes celebraban una barbacoa con música y mucha alegría (tampoco hacían un ruido molesto, que conste). Puse la alarma del reloj para las nueve y media de la mañana y me dije a mí mismo “buenas noches”… Cambié varias veces la hora de la alarma, porque estaba bien a gusto en la cama, así que finalmente me levanté a las once y cuarto, a tiempo de asearme bien, recoger mis cosas y dejar la habitación. De vuelta al coche, rumbo a casa, bien descansado por una vez. Mi idea era parar a comer en algún sitio interesante, pero no encontré ninguno por el camino, así que me hice el viaje del tirón, con una única parada para repostar y comprar una botella de Aquarius bien frío y unas pastas. Seis horas de viaje tranquilo, sin tráfico apenas y a buen ritmo. A las seis y media de la tarde metía el coche en el garaje, sin mayor novedad. Curiosidades de la ruta: por supuesto, la toponimia. Entre Zamora y Salamanca hay una acumulación de pueblos de nombres de lo más extraño: Peleas de Abajo, Cazurra, El Cubo de la Tierra del Vino, etc. A destacar las bandadas de buitres por la zona cercana a Monfragüe, y los muchos nidos de cigüeñas por todo el camino. Unas extrañas rampas de madera forradas de tela verde me dejaron muy intrigado por la zona del Jerte (quizás se usen para descargar la fruta en los tractores, otra cosa no se me ocurre), y también de tela verde unas especies de esquinas de las que no pude imaginar su utilidad. Por otra parte, y teniendo en cuenta el estado de las obras, es de esperar que para el Contempopránea 2010 (donde espero estar, por supuesto) la A-66 ya esté casi completa, que va siendo hora. Y ahora a dormir, que ya está bien de aporrear el teclado por hoy y la cabeza pide descanso… Mañana lunes, el partido final: Cacheiras-Nicrariense, de juveniles, por una plaza en la Liga Gallega. Como diría Nachete, “morir o matar”… 26 juillet Alburquerque versión 2009 (parte I)Bueno, ya estoy de vuelta en casita, tras seis horas de viaje desde las cercanías de Cáceres, en donde encontré un tranquilo hotel para descansar adecuadamente (concretamente, en Malpartida de Cáceres, curioso nombre). Me pasé durmiendo casi todo el sábado, descontando un par de horas para bajar a cenar… Y es que la noche del viernes/madrugada del sábado fue intensa… El viaje de ida fue tranquilo, salvando dos o tres tramos de tráfico algo intenso, pero aprovechando los cada vez más continuos tramos de la interminable (porque no la terminan, no porque sea larga) Autovía de la Ruta de la Plata, la A-66. Siete horas más tarde llegaba a mi destino sin mayor novedad. En Alburquerque hacía calor, como es normal, pero llevadero, sin agobios. El pueblo seguía como lo recordaba, y los encargados de seguridad fueron muy amables abriéndome las vallas para aparcar justo en la entrada del recinto del festival, en cuanto les enseñé la tarjeta-que-todo-lo-puede. Sí, en ocasiones tiene alguna ventaja el ser minúsválido (humor negro, supongo). Exactamente al lado del puesto donde la chavalería se agolpaba a repostar comida y, sobre todo, bebida, sin tener que pasar por los puestos del interior del festival. Las caras de la gente cuando me veían entrar y salir del coche durante la noche eran bien significativas (en plan “este tío, ¿cómo habrá conseguido dejar el coche aquí?”). Recogí lo que tendría que haber sido acreditación de artista (con acceso a la zona VIP, vamos) pero que por error de las chicas del puesto se convirtió en una simple invitación para la jornada, con su distintiva pulserita amarilla. La pulserita roja (la que daba acceso a la zona noble, y sobre todo a las bebidas gratis) era lo más codiciado de la noche, como pude observar. Llamé al amigo cordobés, el sin par Agre, que estaba con unos amigos tomando unas cervezas en una terraza de la plaza del pueblo. Abrazo que no habíamos vivido desde tres años atrás, nada menos. Conocí al simpático Pelucas, el jerezano de Chapitas.com, con su camisa hawayana ideal para ser visto entre las multitudes, y al resto de la tropa cordobesa (Daviles y la flautista´alegre de la que no recuerdo su nombre), además de a otra chica pamplonica (de la que tampoco recuerdo su nombre, claro). Como único alcohol ingerido en toda la noche por mi parte, una pequeña clara (cerveza con limonada, para los no entendidos). Evidentemente, mi ejemplo no cundió en absoluto entre los asistentes al festival, incluidos los habituales botellones improvisados a la entrada del recinto. Pero sin peleas ni disturbios, que para eso todos eran poperos pacíficos, desde los gafapasta de toda la vida hasta las, en palabras robadas por el Pelucas a los Mecano, “mucha niña mona, pero ninguna sola”… No sé si es que los años anteriores yo no me fijaba en esas cosas, pero el caso es que sí, efectivamente había mucha niña mona… incluso alguna andaba sola… Hacia las diez de la noche fue cuando por fin entramos a disfrutar el festival. De camino al escenario, los habituales puestos de ropita pop que hubieran encantado a quien yo me sé, y un único puesto de discos (lo que hace la crisis). Casi por seguir la tradición de comprar algún disco, me hice con la edición especial del mítico Satélite 99, de Ana D, y con el EP de los Klaus&Kinski. Total: 15 euros. Ese fue mi gasto total en el recinto del festival… Pero mis acompañantes (en realidad, la parte femenina del grupo) ardían en deseos de ver el concierto de La Bien Querida, así que había que irse acercando al escenario… De La Bien Querida, lo mismo en directo que el disco: por momentos parece que me va a gustar, pero nunca llega a convencerme del todo. La chica es la reina de la sosería, la verdad, y no acabo de pillarle al truco, aunque no sonaba mal con la banda que llevaba consigo. En fin, que al cabo de un rato de estar de pie al lado del Pelucas, que tenía toda su atención puesta en una chica rubia bastante maja (según él, “clavadita a Cameron Díaz”), acabé por retirarme a un asiento más alejado, que no era cuestión de malgastar las fuerzas tan temprano. Ya era de noche, y mientras se oía de fondo a Catpeople, volví a darme una vuelta por la zona de los puestos, para encontrarme a mis amigos donostiarras de charla con los cordobeses. Los saludos de rigor y poco más, ya que el concierto buenavidero era muy tarde (en principio a las 3 y media) y Pedro y Javi preferían bajar al pueblo a dar una vuelta. Yo también decidí bajar a la plaza a comer algo, ya que las colas para obtener los vales para los famosos maxibocadillos del festival eran enormes. En la plaza conseguí en menos de dos minutos un bocadillo de tortilla y un agua, y me los tomé tranquilamente sentado, mientras unos niños pequeños jugaban con las pequeñas naranjas verdes (ellos les llamaban “pelotas”) que habían caído de los naranjos de la plaza. La temperatura era muy agradable (ni sudé ni pasé frío), y mientras volvía al festival paré en el coche a coger la cámara pequeña. Para cuando estuve de vuelta, los Vetusta Morla ya sonaban en el escenario. Lo mismo de siempre: suenan bien, pero no me dicen gran cosa, aunque a la gente le gustaban mucho. En ese rato fue cuando compré los dos discos, con la curiosidad de que el puesto estaba atendido por unos paisanos, y que uno me reconoció de un concierto años ha de Fran Nixon en Vigo. Tras volver de nuevo al coche a dejar los cds, a mi retorno los Vetusta ya andaban tocando sus últimos temas, y dejaban paso a los Lori Meyers, ya unos clásicos del Contempopránea. Yo encontré un asiento justo al lado del puesto de los megabocadillos, y con la música de los granadinos de fondo me entretuve un buen rato en observar el duro trabajo del hombre encargado de atender las dos enormes parrillas llenas de filetes y tiras de bacon. Las colas para conseguir uno de aquellos tremendos bocatas eran larguísimas, y el agobio del buen hombre para atender todo a un tiempo (parrillas, carne, bombonas de butano) era digno de mención. Los Lori sonaban bien, las canciones eran bien conocidas por mí y, a pesar de no ver siquiera el escenario desde mi asiento, se puede decir que “disfruté” del concierto. Antes de terminar, decidí pasarme por el puesto de las chapitas, punto de encuentro con el grupo cordobés, para comprobar el estado de mi amigo Agre… su sonrisa ya me lo decía todo, sobre todo porque ya no estaba el hombre como para articular palabra… Él y Daviles se fueron a dormirla, porque no estaban para otra cosa (menudo par de dos, jeje), así que yo me dispuse a buscar un lugar de privilegio para ver en condiciones el siguiente concierto, que ya era de los que me gustaban de verdad: Cooper, nada menos… Álex y los suyos nunca defraudan. Mientras sonaban los primeros temas yo me pude ir colocando en el lado izquierdo del escenario sin muchos problemas (la desbandada de los fans de los Lori había dejado muchos huecos aprovechables). Me apoyé en la valla que separaba la parte del público de la entrada a la zona de artistas y, mientras de reojo observaba el ir y venir de gorrones en busca de alcohol gratuito, disfruté como está mandado de los temazos de Cooper. Hicieron una versión de Cecilia Ann en homenaje a Elefant Records (curiosamente, la misma canción que los Lori, lo que comentó con gracia el propio Álex al presentar el tema), y sonaron todos los clásicos de la banda, incluidos el tremendo “Cierra los ojos”, cómo no. Conciertazo, sin duda. Los siguientes en aparecer eran unos “desconocidos”… Sí, por fin llegaba la hora buenavidera… 24 juillet Caminito de Alburquerque (otra vez)Desde el ya lejano 2004, Alburquerque era una cita obligada de mis veranos. El Contempopránea, festival “indie-popero” por excelencia, en el Paseo de las Laderas, al pie del castillo, era el lugar de peregrinaje del último fin de semana de julio. 2004, 2005, 2006, 2007… El año pasado no estaban los ánimos para ir allí y recordar tantas cosas, pero en este 2009 las cosas son muy distintas. Además, yendo mis amigos donostiarras, uno no puede faltar por nada del mundo… Si el plan de viaje se cumple (cosa que yendo en solitario es más que probable), saldré de casa hacia el mediodía, evitando los peajes y las gasolinas caras de Portugal, para ir haciendo como los míticos Family, “un joven extranjero bordea Portugal”… Orense, Zamora, Salamanca, Cáceres y Alburquerque, siguiendo la ruta de aquel primer viaje de 2004, en compañía de mi gran amigo vitoriano (y desde Cáceres en adelante con la alegre catalana en el asiento de atrás). Y qué calor hacía… más de 40 grados, sudando como pollos y usando yo los enormes cubitos (cubazos) de hielo de las Coca-Colas para refrescarme… Aquel 2004 siempre lo recordaremos como algo especial, con aquellas introducciones a cada grupo en que una voz aniñada decía, por ejemplo, “Contempopránea 2004 presenta a… ¡¡la buena vida!!”, mientras sonaba de fondo el “Cola Jet Trek” de Cola Jet Set. Cruzar en “contradirección” camino del stand de Sinnamon (donde estaban los amigos donostiarras) en medio del barullo del concierto de La Habitación Roja fue un momento digno de recordar también, sin duda. A la vuelta de aquellos dos días (a partir de Salamanca volvíamos a ser dos los viajeros) todo había cambiado. Aunque yo no lo sabía entonces, claro. Alburquerque, principio de tantas cosas… en 2009 también, por supuesto… A la vuelta haremos crónica de todo lo vivido, espero… viaje, amigos y conciertos, de todo… 14 juillet Verano fresquito (como casi siempre)Que sí, que media España está agobiada con temperaturas que rondan los 40 grados… Pero en este rinconcito del noroeste estamos sobre los 20, el cielo está nublado y a ratos incluso cae alguna gota de agua. Nada raro por estas tierras, por mucho que nos empeñemos en decir año tras año esa frase tan típica: “este año está haciendo un verano malísimo”. No, simplemente es el clima de Galicia. Si las cosas son como todos los años, la primera semana de agosto será cuando mayores posibilidades habrá de tener varios días seguidos de mucho calor, y entre medias será lo de siempre: tiempo cambiante, sin muchos calores, y algunos días sueltos que hay que aprovechar a tope… como el pasado sábado, por ejemplo… Sí, porque el sábado me lancé a la carretera para completar mi colección fotográfica con un reportajillo de Pontedeume. En el pueblo había “feirón”, como todos los sábados, y entre las increíbles (en cuanto poco creíbles, vaya) ofertas de los tenderetes mis ojos se fijaron en un puesto de pan de Carral, con unas enormes piezas de pan, apetitosas (supongo) empanadas y todo tipo de delicias “enxebres”. Por suerte para mi figura esbelta, me había dejado el dinero en el coche, así que no hubo lugar para ceder a tentaciones gastronómicas. El paseo por las calles de Pontedeume fue agradable, sobre todo porque mis piernas están en bastante buena forma. Pero tocaba salir del pueblo y enfilar rumbo a uno de esos lugares que siempre dejaba “para otro día”: la iglesia de San Miguel de Breamo, en un alto casi a los pies de Pontedeume. La subida da unas vistas brutales de toda la costa, tanto de la ría de Pontedeume como de la península de Ares, y en el alto el templo románico merece una buena visita. Alrededor de la iglesia quedaban los restos del confetti de una boda, mientras en el campito aledaño un grupo de familias recogía los bártulos después de una supongo animada comida campestre. Un lugar al que volver en más ocasiones, sin duda… Días de mucho, vísperas de nada… El domingo se levantó nublado y medio lluvioso, y yo también me levanté igual de perezoso y somnoliento. Y ayer lunes me levanté temprano (oh, milagro) para hacer algún trámite administrativo sorprendente, aunque faltaba la confirmación de algún papel y posiblemente tendré que volver mañana o pasado a rematar la faena. Hoy es martes, así que lo que toca es la compra semanal. Quizás me compré un sillón nuevo para el ordenador, ya que el que tengo ha salido malísimo: se me han roto 3 de las 5 ruedas, con lo cual cada vez que me siento tengo que colocarlas “del revés”, mirando hacia dentro, y sentarme con cuidado de no mover el sillón en todo el tiempo que esté sentado en él… Aún así, en ciertas ocasiones (como hace cinco minutos), una de las ruedas se sale y me quedo colgando… El remedio no es muy aconsejable: una silla plegable y bastante dura (como bien sabe mi pobre culo), que me destroza la espalda… Habrá que comprar otro sillón solo por las ruedas, por extraño que parezca… Os dejo, fieles, sufridos y escasos lectores, con una imagen que me ha gustado mucho y que edité ayer noche. Es un experimento de HDR (fotografía de alto rango), una técnica que te da unas imágenes muy particulares, como esta que hice a partir de una foto tomada el invierno pasado. 3 juillet Estoy contentoDía soleado y caluroso (para lo que por estas tierras se estila). Nada en común con esas temperaturas salvajes de media España, eso de los 40 (o más) grados solo lo he vivido yo un par de veces: a primeros de agosto de 1986 y, cómo no, en aquellos terribles 15 días del verano de 2003, cuando Santiago se quedó sin ventiladores en las tiendas (yo conseguí comprar uno el día después de que se pasara la ola de calor… para variar). Sin embargo, esta tarde no bajé a mi habitual viajecillo camino de la costa cercana (y sus playitas tranquilas con berberechos en la arena, que te comes mientras te bañas). Las conversaciones transoceánicas me tuvieron (agradablemente) ocupado un poco más de lo habitual, a pesar de una molesta mosca “mordedora” que, al abrigo del calor de la habitación, atacaba sin piedad mis piernas y mi espalda. Me pica todo el cuerpo solo de pensar que la mosca siga por aquí… Ya eran las ocho de la tarde cuando salí a darme una vuelta por las rebajas del Corte Inglés… buenas ofertas y tallas adecuadas (en mi caso, no puedo esperar demasiado en época de rebajas, las tallas XL se suelen agotar con prontitud). El caso es que además tenía bastante descuento acumulado en la tarjeta DobleCero (invento “corteinglesero” que a veces te da alegrías, como hoy)… En resumen, que me compré dos nikis Adidas, una camiseta Boomerang y un pantaloncillo corto, con descuento incluido, por… 3,12 euros… sí, un chollo… Para el que piense que soy tonto, decir que es evidente que si tanto saldo de descuento tenía es porque, lógicamente, en los meses anteriores me había gastado mis buenos dineros por allí… Pero bueno, el caso es que siempre es agradable que te digan “con el descuento, te queda en 3,12 euros”… Al llegar a casa y saludar a mi padre, me apeteció regalarle uno de mis nuevos nikis, y tan contento que se quedó el hombre con su nueva prenda. Ya delante del PC, acabo de ver que por fin el Obradoiro ha sido admitido por fin en la liga ACB… Estoy deseando abonarme y poder disfrutar en mi ciudad de una temporada completa de baloncesto (mi verdadero deporte preferido). Lo normal es que las palizas que nos den sean de órdago, pero hay que disfrutarlo igualmente… Espero visitas vitorianas para los partidos con el TAU y el Barça (por lo menos)… Mañana viernes espero irme a la playa de nuevo, aunque me temo que mi preferida habrá que descartarla (As Cunchas en verano, con tanta gente y tanto coche, es de difícil acceso). Quizás me vaya hasta la isla arousana… efectivamente, Area Secada… sí, creo que será una elección acertada… |
|
|