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31 août

Redescubriendo a Los Planetas

Es muy curioso esto de la subjetividad en los gustos musicales. Si hay un grupo mítico en el pop indie hispano ese es Los Planetas. Yo tengo todos sus discos, me gustan pero nunca me habían llegado del todo. Esas letras de J, tan llenas de rencor en tantas ocasiones, era incapaz de entenderlas del todo. Hasta ahora...
Estos días llevo en el coche puesto un cd con todos los discos de Los Planetas y de Cooper en mp3. Pues bien, el caso es que empecé a escuchar de principio a final el mítico "Una Semana en el Motor de un Autobús". Sí, un disco que me gustaba bastante pero sin tirar cohetes, más allá del temazo de "La Playa". Empieza a sonar la primera: "Segundo Premio"... vaya, ahora sí entiendo a J perfectamente... La segunda, "Desaparecer"... ostras, pues también me llega muy adentro. Después de "La Playa" vienen "Parte de lo que Me Debes" y "Un Mundo de Gente Incompleta"... increíble, me emociono con ese dolor y ese rencor destilado que nunca había comprendido... En fin, que he encontrado algo que agredecerle a Ella (un agradecimiento muy "planetero" en cuanto a la ironía, claro): gracias por hacerme tanto daño para que ahora me identifique con las canciones de Los Planetas... Por ejemplo, esta:
 
Cuando no te puedas mantener en pie,
y ya no te quede nada por beber.
Y tengas que volver,
y tengas que volver.
Y tienes tanto que explicar
que no te pienso escuchar.
Y no sepas que hacer,
y no sepas que hacer.
Y lo que tienes que decir
es algo que no quiero oír.

Esta vez nadie te va a preguntar
porque no aguantaría una mentira más.
Y si piensas volver
Y si piensas volver
Si lo has pensado alguna vez
puede que entonces yo no esté
Y ¿qué vas a ofrecer?,
y ¿qué vas a ofrecer?
Si lo que antes te sirvió
no tiene ya ningún valor.

Si te esfuerzas puedes desaparecer,
si te esfuerzas puedes desaparecer,
si te esfuerzas puedes desaparecer,
si te esfuerzas puedes desaparecer.

Y si vas a volver,
y si vas a volver.

Y si vas a volver,
y si vas a volver.
 
"Desaparecer" (Los Planetas, de "Una Semana en el Motor de un Autobús", 1998)
 
Por ahora no he llegado al culmen del rencor planetero, "Pesadilla en el Parque de Atracciones"... curiosamente, esa era la canción de Los Planetas que más le gustaba a Ella... Creo que por unos días voy a hacer el cambio en el título del blog, en honor a J y sus historias...
29 août

Hace cuatro años (V) y la charla cordobesa

A estas horas de la noche estábamos cenando románticamente en el San Clemente de Santiago. Era su último día en Galicia, y después de aquella semana mágica no hacía falta ser muy listo para saber que el plan de acción para aquella noche iba a ser algo definitivo. Por si acaso yo tenía alguna duda (que no la tenía), Ella se encargó de disiparla ya a media tarde. Todos aquellos días Ella se había arreglado en plan "niña buena", solo con una ligera base de maquillaje (sí, aprendí mucha jerga de temas de belleza en esos años), y la frase que me dijo a eso de las seis de la tarde fue rotunda: "Esta noche me voy a poner bien guapa para ti". Ya lo sé, una frase tópica, un truco de primero de carrera de la coquetería femenina; pero, por eso mismo, un truquito de los que nunca pueden fallar. "Se va a poner guapa PARA MÍ", me repetía mentalmente yo... todo era tan nuevo y al mismo tiempo tan real...

Yo sentado en el borde de la cama contemplando aquella transformación, con Ella retocándose delante del espejo del baño. Media hora o más de espera: un buen entrenamiento para el futuro, sin duda. Y, de repente, un "Ya estoy, ¿cómo me ves?" Es una de las pocas veces en que me he quedado sin palabras en mi vida. Tenía ante mí a la misma chica de todos aquellos días, pero al mismo tiempo muy diferente. Su vestidito ceñido, con estampados pop-art del estilo de Lichtenstein; a su alrededor, un halo de perfume delicioso; esos ojazos realzados más si cabe con la sombra y el lápiz de las pestañas; el pelo tan largo y liso como siempre, pero más brillante si cabe de lo habitual; y, sobre todo, aquellos labios, rojos y carnosos, tentación imposible de evitar. Allí estaba Ella, delante de mí, en mi habitación. Y se había puesto guapa para mí... solo para mí... Aunque, por encima de todo, para mí seguía siendo verdad lo que le había dicho días antes. Me seguía enamorando más su interior que su hermoso exterior... aunque a Ella le pareciera algo malo...

El paseo por las calles cercanas a la Catedral, al atardecer, fue indicador de algo que me iba a resultar conocido durante los años siguientes: Ella centraba las miradas de reojo de chicos y chicas, unos deseosos y otras envidiosas. Al mismo tiempo, podía percibir algo complementario hacia mí mismo: ellas me miraban de otra manera, como diciendo "pues este tío debe de tener algo escondido para ir con esta chica"; ellos se morían de envidia directamente. Estoy convencido de que muchos tíos (y quizás algunas tías) me desearon todo tipo de desgracias durante aquellos años...

Era nuestra primera cena romántica de verdad, como parejita de enamorados, por lo que fue muy distinta a las de los días anteriores. El lugar elegido (recomendación paterna) resultó ser un acierto: algo de marisco, pescado y ricos postres, todo regado con un delicioso albariño. Los brindis más íntimos que nunca, y aunque las conversaciones eran tan animadas como siempre, la verdad es que las miradas decían mucho más que cualquier palabra. Como fondo podíamos oír los estallidos de los cohetes del espectáculo pirotécnico en la cercana plaza del Obradoiro, mientras los chupitos de licor-café y aguardiente de hierbas cortesía de la casa nos permitían seguir brindando por el futuro: un futuro que en ese momento yo comencé a ver tan claro como la luz del sol.

Ella había decidido que aquella noche de despedida terminara a lo grande, y yo no iba a decir que no, claro. Pero lo nuestro era demasiado especial como para tener un solo momento de "normalidad", de ser parecidos a las parejas típicas. Efectivamente, ya en la habitación, y antes de que pudiera ocurrir nada, en medio de los preliminares, Ella se quedó dormida como un tronco. Yo no sabía si enfadarme o si reírme ante aquella situación tan absurda. Pronto aprendí que lo de quedarse dormida (sobre todo si la ayudaba un poco de alcohol) iba a ser lo habitual en aquella niña-mujer. Pero en fin, aquello no me preocupó demasiado, porque por una misteriosa razón sabía perfectamente que teníamos un futuro pleno de felicidad por delante. Como en las películas... pero en la realidad...

A media madrugada había que levantarse y viajar hasta Coruña, donde Ella debía tomar el tren de vuelta a Barcelona. Habían sido nueve días increíbles; como le comenté a mi amigo ilicitano: "ha sido la semana más maravillosa de mi vida". La despedida en la estación fue la típica de una película romántica hollywoodiense de los años 40: Ella subida en el primer escalón, yo en el andén, besándonos apasionada y dulcemente por igual durante un lapso de tiempo que pareció toda una vida. Solo me faltó salir corriendo detrás de Ella cuando el tren comenzó a andar... lástima de rodillas lesionadas...

A partir de aquel día, y durante los 30 meses siguientes, mi vida cambió por completo. Pasé a ser un nómada: siempre entre Barcelona y Cacheiras, a punto de ir para allí o de volver para aquí; si estaba con Ella, echaba de menos toda mi vida gallega, pero Ella lo compensaba con su presencia y, sobre todo, con su promesa de futuro; si estaba en Galicia, tenía toda mi vida conmigo, pero Ella me faltaba... merecía la pena aquel sacrificio tan enorme, porque el futuro lo iba a compensar todo... o eso pensaba yo...

 

La conversación de esta tarde con mi amigo cordobés fue tan clarificadora como siempre. Casi dos años sin vernos, enorme sorpresa por su parte ante las cosas que le conté y una frase lapidaria: "No me creo que no estéis juntos. Para mí erais el icono de lo que es el amor". Como casi siempre, estoy de acuerdo al cien por ciento con mi amigo cordobés... Es algo que con palabras más o menos similares me han dicho mis amigos de Vitoria, San Sebastián, Santiago, Elche, Murcia y ahora Córdoba. Tanta gente no puede estar equivocada, digo yo. Quizás alguien debería de explicarle todo eso a Ella, a ver si le hace más caso que a mí... ¿Algún alma caritativa dispuesta a ejercer de Cupido? Sería el remate perfecto para un fantástico guion cinematográfico... ya que toda aquella realidad era como una película, puede que sea necesario un giro dramático en el argumento para llegar al "happy end"...

27 août

Una tarde de lujo y Hace cuatro años (IV)

Una tarde maravillosa. Salí de casa a las seis y media de la tarde, bastante tarde, con la intención de aprovechar el buen tiempo y darme un baño en el mar. De camino fui observando que la marea estaba muy baja, con lo cual quedaban descartadas las playas más internas de la ría, como mi querida As Cunchas; entonces, seguí camino hasta la Illa de Arousa, y de entre las muchas playas de la isla decidí tomar rumbo a una de mis preferidas de Galicia, la de Area Secada. Llegué a la arena a las ocho y cuarto, nada menos, cuando toda la gente se estaba marchando. Planté la silla en la arena, me metí en el agua y me di el mejor baño de todo el verano: el agua clara y como un plato, nada fría, y mi condición física cada vez mejor. Vi una faneca brava intentando camuflarse en la arena, mientras yo la seguí muy despacio para estudiar cómo se escapaba cada vez que mis pies se acercaban demasiado. Me hice unos pocos "largos", y acabé por salir del agua y sentarme en la silla hasta que el sol, que tenía justo enfrente, se acabó por poner por detrás de la costa de Ribeira. Todo tranqulidad, el calor suave del sol del atardecer en la cara, la marea creciendo poquito a poco y cubriendo las rocas que momentos antes estaban al descubierto, y un silencio solo roto por el paso de un avión de reconocimiento que iba y venía por la ría. Sinceramente, me hubiera quedado allí toda la noche. Cuando me estaba duchando y quitando las arenas de los pies, se acercó una niña pequeña que venía de paseo con sus padres: se presentó muy cortesmente: "me llamo Sara"; respondí a su saludo: "hola, Sara". Y me fui sonriendo hasta el coche. Salí de la playa despacito, contemplando el paisaje de las bateas en la ría al anochecer, y me marché de la isla por el puente, mientras los pescadores nocturnos comenzaban a ocupar sus puestos. Llegué a casa y me preparé la cena, mi conocidisimo plato estrella: carne picada con pasta, estilo boloñés de Cacheiras, por decirlo de alguna manera. De postre, otro clásico, un arroz con leche de la casa El Boyal (delicia de delicias).
Vamos con los aniversarios: esta noche, hace cuatro años, Ella acabó por convencerme y dormimos (solo) juntos por primera vez. Después de ver un DVD en la habitación pequeña, de la que Ella se había hecho dueña, me preguntó si me quedaba allí, y esta vez le dije que sí. La primera de más de 900 noches que quedaban por delante: la cama, tan pequeña; Ella en la parte que daba a la pared, de espaldas a mí; yo, intentando hacer equilibrios para no resbalarme hasta el suelo, con medio cuerpo fuera de la cama; con temor a moverme ni a tocarla "indebidamente"; sin pegar ni ojo en toda la noche, absorto en la cadencia de su tranquila respiración y en el mágico olor de su pelo. Una noche de sensaciones nuevas, sin duda. Eso sí, al amanecer yo estaba destrozado físicamente, claro... Era feliz...
26 août

Hace cuatro años (III)

Horas raras en mí para estar despierto, pero es que me he tenido que levantar para acercar en el coche a mi padre a Santiago, para un análisis rutinario en al Ambulatorio. Me han venido a la memoria aquellas épocas en que mi ocupación principal era la de chófer, llevándola a Ella al trabajo o a Bellaterra a las horas más intempestivas. Una jornada habitual en aquel tiempo consistía en bajar al coche a las nueve menos diez, esperar que Ella bajara, llevarla hasta carrer Casanova con Diagonal, donde hacía las prácticas de fin de carrera, volverme a casa en medio del atasco de todos los coches que bajaban desde Diagonal, pasarme media hora o más agazapado entre las furgonetas de reparto y los vehículos del Nacex de debajo de casa hasta que quedaba algún sitio libre para aparcar, subir al piso, poner la radio de fondo mientras me tumbaba en la cama, y quedarme dormido hasta la una y pico en que me volvía a preparar para recoger de nuevo a la señorita y llevarla al Triangle de Plaça Catalunya. Una hora y algo para tomar cualquier bazofia rápida con ella en la cafetería de la Fnac, despedirme de Ella hasta la noche, volverme a casa, repetir la búsqueda de lugar donde aparcar, subir de nuevo al piso, quedarme dormido mientras veía las chorradas vespertinas de la tele, y a eso de las nueve y algo volverme a desperezar para ir a recogerla a Ella a las diez y diez, y vuelta a casa, por supuesto con otra nueva búsqueda (muy complicada a esas horas) de lugar donde aparcar hasta la mañana siguiente. Esto era siempre igual todos los días, con excepción de los jueves, en que descansaba por las tardes; los sábados, en que descansaba por las mañanas; y los domingos, en que la ruta urbana habitual era sustituida por el inexcusable viaje a Tordera por la C-32 para comer y pasar la tarde en casa de los padres, con el también típico viaje de vuelta en que nos chupábamos todo el atasco de la gente que volvía a la ciudad del fin de semana. Así, sin cambio alguno, desde septiembre de 2006 hasta finales de enero de 2007. Vamos, como para volverse loco. Y cuando pasó aquello y ya me tocaba disfrutar a mí después de tanto sacrificio, resultó que dicho disfrute le fue concedido graciosamente a otro. En fin, para qué amargarse con estas cosas, por injustas que sean no van a cambiar... Se podría pensar que cuanto más das más recibes, sería lo lógico; en realidad, con ciertas personas, cuanto más das, menos importancia se le concede a lo que das, y en consecuencia menos recibes a cambio...
A lo que iba: esta mañana se cumplen cuatro años exactos de nuestro primer beso "de verdad". Curiosamente, a Ella le parecía más comprometido besarme (más allá del típico "piquito") que meterse en mi cama. Contradicciones que resultaba difícil de entender: por un lado, ese intento de parecer "superavanzada"; por el otro, tanto pudor y tanta timidez. En fin, sea como fuere, aquella mañana, los dos de pie en la habitación pequeña, nos besamos y sentimos (LOS DOS) algo realmente grande. A pesar de los pesares, un momento para recordar toda una vida.
24 août

Plata de ley

Mereció la pena el madrugón. He podido ver el mejor partido de baloncesto de la historia, y hemos estado muy cerca de dar la campanada. Ay si los árbitros no fueran tan miedosos ante el poderoso... ENORME ESPAÑA
Me voy a echar una siesta, que después de dormir solo dos horas esta noche me está viniendo el bajón y se me cierran los ojos...

Hace cuatro años (II)

A estas horas de la madrugada, los dos hablando y riendo en la habitación del ordenador. El viaje "al fin del mundo" (a Fisterra, vamos) había terminado con una cena en Caldebarcos, donde brindamos por primera vez con albariño. Mi rodilla lesionada y doliéndome a rabiar, la vuelta a casa de madrugada con Ella durmiendo a mi lado, y la llegada a casa pasadas las dos. Con el derrame en la rodilla tenía que ponerme una dosis de Factor VIII, y Ella me enamoró cuando me ayudó a ponerme la inyección (la "vitamina", que decía Ella). Le dije que me había enamorado de Ella por ese gesto y no porque fuera guapa, a lo que Ella respondió medio ofendida: "Entonces, ¿no te parezco guapa?" Típico de Ella...
Aquella madrugada Ella no parecía tener sueño, y estuvimos hablando hasta las siete de la mañana. Me dijo si quería que durmiéramos juntos, y yo le dije que mejor no... Creo que esa es la única vez en que Ella ha sido rechazada ante una propuesta semejante. Pero sí, puedo decir que rechacé la compañía de una guapa chica de veintidós años en mi cama... Si es que hay veces que uno está realmente atontado...
 
Este sábado me hice una rutilla por A Illa de Arousa. Fui hasta el faro (increíblemente, en tantos años nunca había ido hasta allí) y acabé en la playa de Espiñeiro paseando, tomando el sol y haciendo fotos del atardecer. Como todos los agostos, estaban con la Festa dos Productos do Mar en el puerto, con todos los puestos montados. El año pasado estuvimos allí (Ella y yo) un par de domingos. Comiendo almejas a la marinera, mejillones al vapor y rebozados, berberechos y navajas, y bebiendo albariño. Ella podrá decir lo que quiera, pero compartiendo aquellos bancos con la vista de los barquitos del puerto, Ella era feliz a mi lado. Me sonreía, me besaba y me abrazaba. Y al volver a casa, dormíamos abrazados toda la noche. Aquello era más de verdad que cualquier cosa que Ella haya hecho en el resto de su vida, incluyendo el sucio presente. En un mundo perfecto, nadie en su sano juicio hubiera renunciado a esa verdad. Pero nadie ha dicho que este sea un mundo perfecto.
21 août

Hace cuatro años

Lo malo de los últimos meses con Ella es que me hizo tantas malas jugadas (mentiras, traiciones, manipulaciones y un largo etcétera) que provocó que todo lo maravilloso que habíamos vivido antes haya quedado completamente sepultado por esa montaña de basura emocional. En realidad, de cuatro años, dos y medio fueron fantásticos, pero los recuerdos dolorosos son más cercanos y, desgraciadamente, más profundos. Al menos a día de hoy.
Pero sí, hoy se cumplen cuatro años exactos de su llegada a Galicia. A estas horas de la tarde, estábamos paseando por la Alameda de Santiago, después de una buena visita turística por los alrededores de la Catedral. Era nuestro primer día solos los dos. Y éramos felices conociéndonos el uno al otro.
Sí, esta es una semana de aniversarios bonitos...
18 août

"Saver" de baloncesto y lo de cada 4 años

Pues sí, una tontería con la que alimentar a mi ego, que el pobre está siempre muy hambriento... En la página de la ACB (la liga española de baloncesto, vamos), hay un juego que patrocina la RENFE y sus trenes AVE, en plan "enciclopedia baloncestística"... Sí, un recuadrito que se titula "Demuestra cuánto sAVEs de baloncesto" (muy originales ellos). En fin, que después de una dura competencia con un tal "EL ZAR DE KAUNAS" y otro tal "faluga", este que escribe ha conseguido alzarse al primer puesto del ranking... Que sí, el número uno de todo el país, ahí queda eso... sí, tengo mucho tiempo libre, por lo que parece...
Hablando de deportes, con esto de los horarios de las competiciones olímpicas, mis biorritmos están ya completamente locos. Este domingo me levanté a las 11 de la mañana a ver a Nadal... pero me había acostado a las 6 de la madrugada por ver el octavo oro de Michael Phelps... desayuné a las 2 de la tarde y me tiré en la cama hasta las 5 y media... ahora son las 3 y media de la mañana y no tengo nada de sueño, claro, pero mañana a las 10 y media de la mañana juega la selección de basket... de locos, como cada cuatro años...
Una de las historias olímpicas que me ha hecho gracia (al pobre protagonista seguro que no tanto): un tirador (de rifle) americano ha confirmado lo de que el hombre tropieza dos veces con la misma piedra: resulta que hace cuatro años, cuando tenía el oro en el bolsillo, se puso nervioso y en vez de tirar al blanco que le correspondía, se lió y tiró al blanco del tirador de al lado, con lo que quedó descalificado. Al menos pudo compensar con creces ese fallo porque una tiradora checa se enamoró de él en la villa olímpica, se casaron y en estos Juegos Olímpicos competían ambos en sus categorías. Ella ganó el oro hace unos días, y hoy le tocaba a él resarcirse de lo de hace cuatro años. Pues va el pobre hombre, y en el último tiro, con el oro prácticamente en la mano otra vez, y mientras se está colocando le tiembla el dedo sobre el gatillo y le sale el disparo contra una pared, perdiendo nuevamente la medalla por otro fallo increíble... La cara de su mujer cuando al tío se le escapaba el tiro era explicativa... A ver dentro de otros cuatro años por dónde sale el hombre...
Con esto de los horarios intempestivos no he podido evitar recordar el agosto de 2006 en Barcelona, con el Mundobasket de Japón. Con el desfase horario, los partidos empezaban a las 6 de la mañana, y los de La Sexta aprovechaban que a esas horas no tenían nada que poner para retransmitir TODOS los partidos... Aquel mes Ella entraba a trabajar a las 6 de la mañana justamente, así que me levantaba, la llevaba al trabajo, volvía y me estiraba en la cama a ver basket internacional y dormitar, a ratos una cosa y a ratos la otra... Me llegué a tragar joyitas como un Líbano-Nigeria o un Australia-Qatar, perfectos somníferos después de las insomnes, por lo calurosas, veladas barcelonesas... Lo más curioso es que los partidos más importantes de España, la semifinal y la final, casi no pude verlos: en semis me perdí todo el último cuarto (la lesión de Gasol, la victoria por un punto) porque la señorita tenía que ser recogida a la hora exacta o de lo contrario se enfadaba... de la final me perdí casi toda la primera parte porque la señorita tenía que ir al pueblo y no podía esperarse un rato más, y el resto del partido más bien lo intuí en su casa, porque por entonces La Sexta se veía fatal en Tordera... sí, en cierto sentido era un poco calzonazos para ciertos temas... para rematar el sainete, Ella ahora esta liada con un periodista deportivo... TOMA IRONÍA. Es que me imagino a la parejita cuando haya algún partido importante en televisión... me da la risa...
15 août

Qué grande es la red...

Ya lo sé, hace un rato que publiqué una entrada, y ahora otra... pero esto que he encontrado es genial: qué conversación más auténtica... Lo mejor, el "momento Fary": "que Dios o teña na gloria"...

Tristeza lluviosa, alegría soleada

Esta tarde mi padre se las arregló para que lo llevara a pescar, con la siempre efectiva táctica del "chantaje emocional al buen hijo". A él ya se le hace cuesta arriba conducir los cuarenta kilómetros hasta el río Abuín (donde, por encima, a pesar de sus ilusiones, no consiguió pescar más que una triste trucha). Así que me dice, muy astutamente: "¿Vas a salir esta tarde por ahí a hacer fotos? De paso, me dejas en el río a pescar un rato..." Pues no, no tenía pensado salir, el día no estaba muy allá (más que agosto parece abril), y la zona a la que puedo ir desde el río ese la tengo ya demasiado conocida (básicamente desde ahí puedes ir hacia la Costa da Morte. Fantástico... si no hubiera visitado cientos de veces cada rincón, desde Malpica hasta Muros). Pero lo dicho, que aunque no me apeteciera mucho, al final pudo más (de nuevo) el complejo del "buen hijo". Dejé a mi padre en el río y me fui camino de Muxía.

Fue llegar a Muxía y ponerse a llover. Estaba al lado de la hermosa playa de Lourido y ya no pude ni salir del coche. Me quedé allí unos minutos pensando "otra tarde perdida", "qué solo me siento", "qué asco de vida", y todas esas chorradas de autocompasión habituales. En fin, que como eran las cinco y media, no tenía que recoger de vuelta a mi padre hasta las nueve y estaba muy lejos de casa, pensé que no me quedaba otra que seguir la carretera tristemente, bajo la lluvia, escuchando música en el coche y maldiciendo a la culpable de todas mis penas. Sí, a Ella.

Llegué al inicio de la pista que va hasta la punta da Voitra y decidí tomarla. Total, se trataba de hacer tiempo. Desde el final de la pista hay una buena vista de Muxía, con el cabo Vilán al fondo. Y en estas empezó a asomar el sol en el horizonte. Monté la cámara e hice alguna fotillo, sin salir siquiera del coche, y me empecé a animar. Salí de allí y decidí "explorar lo desconocido". Justo tras la punta da Voitra esta el "coído" de Cuño (un "coído" es una playa de cantos rodados en vez de arena), hacia donde supuse que bajaría una pista terrera de las que se habían abierto en la época del Prestige. Perfecto, la pista moría justo al pie del coído. Un lugar nuevo que fotografiar, nadie alrededor (excepto una gaviota, tan solitaria como yo), tranquilidad, el sol brillando y el viento en la cara. Mi humor estaba cambiando definitivamente, al compás del sol que brillaba y daba color y calor a la tarde. Me di un paseíto a lo largo del coído, hice un montón de bonitas fotos y me olvidé de los problemas: bueno, más que olvidarme de ellos, empecé a imaginarme las cosas que ocurrirán con toda seguridad en un futuro no muy lejano. Cosas buenas, evidentemente. Eso de que el tiempo colocará a cada uno en su sitio. Tooru Okada de nuevo...

Seguí la carretera hasta el cabo de Touriñán. Bastante gente (más de la que me gustaría), pero también me di otro paseíllo por el sendero que sale del faro. Y ya a las ocho pasadas no tuve más remedio que volverme a recoger a mi padre. Pero bueno, que al final no fue una tarde tan mala...

 

P.D.: es curioso cómo resulta cierto esto de que la red une a la gente... Un chaval de Madrid que lee mi blog (no me refiero al "otro" madrileño, al "malo") y se siente identificado con mi historia, básicamente porque la suya fue muy parecida. Y me envía un saludo. Cambiemos Barcelona por Oviedo, una chica por otra (con nombres casi iguales, por cierto), engaños y traiciones por el estilo, y la cosa resulta muy familiar. El mundo es un pañuelo... lleno de lágrimas... que decía Irantzu hace más de quince años...

6 août

Ironías de la vida

El haber cerrado la puerta de los sentimientos del pasado no quiere decir que no tenga pensamientos sobre lo paradójico que resulta estar este verano de 2008 aquí solo en mi casa. Porque esta iba a ser NUESTRO VERANO. En 2005 y 2006, solo había habido pequeños oasis en el desierto de la continua dualidad Barcelona-Galicia; siempre contando/descontando los días para ir o para volver. El verano de 2007 iba a ser de "transición", teniendo al amor a 100 kilómetros "solamente" pero sin poder darle (y darme) todo lo que yo soñaba: viajes fantásticos, días inolvidables, felicidad compartida sin mirar horas ni fechas. 2008 iba a ser la meta soñada, el objetivo alcanzado después del sacrificio de los años anteriores. Y esta es la ironía más grande, el tener la sensación de haber vivido toda la parte mala de la relación y no haber podido disfrutar mínimamente de la buena. Todo consistía en aguantar el presente e ilusionarse por el futuro. Demasiados sacrificios y casi ninguna recompensa. Una gran lección a aprender: a veces hay que ser un poco egoísta, no confiar toda la felicidad a un futuro que te puede cambiar en un momento. Lo más curioso es que esa lección ya creía haberla aprendido hace unos quince años, pero resultó que no...

Ironías concretas:

  • en Barcelona cada vez andaba peor de mis maltrechas rodillas. Me pasé medio 2006 con muletas, arrastrándome penosamente. y mi mayor dolor no era por mí mismo, sino porque no le pudiera dar a Ella todo lo que yo quería darle. Sin embargo, Ella se sentía más unida a mí que nunca, demostrándome que ME AMABA (ese sentimiento no desaparece NUNCA, pero Ella aún no es consciente de ello. En dos meses o en dos años se dará cuenta). Cuando volví a Galicia, en febrero de 2007, el simple trabajo de subir las escaleras del piso superior me resultaba tan forzado que llegaba arriba con el corazón doliéndome literalmente por la fuerza de los latidos. Pues bien, ahora ando mejor que en los últimos cinco o seis años, todo el mundo me pregunta si me he operado las rodillas o algo así. Ayer un amigo que trabaja en el Corte Inglés me vio y tuvo que correr para alcanzarme por los pasillos, mientras no dejaba de decirme lo asombrado que estaba de verme andar así... Y Ella no me ve andar tan bien como ando... ni nadar en la playa, ni subirme a las rocas para sacar fotos... y todo lo que ahora podría darle a Ella no se lo puedo dar porque no está...
  • en Barcelona vivíamos en un cuchitril, una minúscula habitación con una cama indigna de un mendigo (llamarle "colchón" a aquello era un mal chiste). Yo me pasaba las noches sin dormir, entre el calor barcelonés, el calor de Ella, las estrecheces y la incomodidad, y acababa maldurmiendo por el día mientras Ella se iba a trabajar. Ahora tengo una supercama, grande y con un señor colchón, me sobra espacio, no hace el calor del Mediterráneo... y sigo sin poder dormir: casi todos los días veo amanecer mientras la cabeza se me llena de pensamientos y tristezas varias... y, al igual que en Barcelona, acabo durmiendo toda la mañana, y me despierto a las dos de la tarde muerto de cansancio y malhumorado.
  • los cuatro últimos meses en Barcelona fueron los peores, pero no por nosotros, sino por la situación: Ella trabajaba de nueve de la mañana a diez de la noche, estaba agotada y no podíamos ir a ningún sitio (una vez se quedó dormida cenando en un restaurante -Citrus Restaurant, en Passeig de Gràcia, para más señas-, entre el primer y el segundo plato). Y aún así seguíamos tan bien juntos que yo di por supuesto que si habíamos superado aquella época, Ella no iba a hacer ninguna tontería en el futuro. Y "me fié" de Ella, porque pensaba que Ella veía aquello igual que lo había visto yo, de tan claro que estaba. Cuando se quedó libre de aquella esclavitud, yo me vine a Galicia a preparar las mil cosas que había que hacer para NUESTRO futuro. Nuevamente me sacrifiqué y en vez de disfrutar con y de Ella, me vine para aquí a gestionar ese futuro perfecto... pero Ella tenía tantas ansias de fiesta que no fue capaz de verlo... asoció el salir de fiesta y pasarlo bien con el hecho de que yo no estuviera allí. Qué gran injusticia: yo que me comía los días metido en aquella habitación sin poder salir ni divertirme porque Ella no podía acompañarme...
  • durante tres años tuvimos un loco sueño de futuro: escribir un libro de viajes por Galicia. Ella iba a explicar las vivencias del viajero "extranjero", yo la parte técnica y las fotografías. Iríamos a fiestas gastronómicas, a restaurantes de interés, a lugares curiosos, y lo plasmaríamos todo en letras e imágenes. Iba a ser una guía de viajes como nunca se había visto. La publicaríamos y viviríamos de lo que más nos gustaba: viajar, conocer, escribir y fotografiar. Sin horarios. Disfrutando. Y todo juntos. Pero yo dejé de recordarle aquel sueño que teníamos y Ella se fue olvidando poco a poco. Ahora salgo solo, hago mejores fotos que nunca... y en vez de disfrutarlo, no dejo de pensar en aquel nuestro proyecto. Ella nunca llegó a saber que aquel sueño iba a llevarse a cabo, que había gente interesada a la que en cuanto les explicaba la idea querían llevarla adelante... Ella no llegó a saber tantas cosas... se perdió todo lo mejor, y lo peor es que no lo sabe...
  • nuestro grupo, el que hizo que nos conociéramos, el que seguimos por todas partes, el que nos enamoraba más cada día, estuvo "callado" durante mucho tiempo. Incluso vi paralelismos entre su silencio y nuestra historia. 2007 fue un annus horribilis en ambos casos. Me parecía que no íbamos a volver a verlos tocando de nuevo. Ella era la única persona que conocía los secretos que me contaba mi amigo... y ahora no le puedo contar este secreto que sé... y cuando llegue el día de verlos de nuevo, estaré yo solo... Inimaginable...

En fin, que la vida es una ironía en sí misma... para bien y para mal...

Esta tarde me compré el disco de Rebeca Jiménez, "Todo llegará"... llevaba varios días escuchándolo en el mp3 del coche, y hoy le pregunté a mi amigo del Corte si lo tenían... sí, el mismo que me dice que ando tan rápido que no me puede alcanzar... A quien lea esto: escuchad a Rebeca, merece la pena... (en especial a mi amigo el vitoriano, aunque creo que últimamente no me lee mucho)

Rebeca

 

Con Rebeca hace cuatro años y medio, me parece la prehistoria (A Estrada, marzo de 2004)

3 août

Autocensura (en casos contados)

El pasado día 22 escribí una entrada muy detallada y muy descriptiva. Ocho días más tarde imité las artes como pescador de mi padre (serán los genes, supongo) y conseguí cobrar una interesante pieza (solo se trataba, como se suele  decir en lenguaje geopolítico-militar, de una "respuesta justificada y proporcionada"). Sin embargo, mi interesado lector me hizo notar un par de detalles que faltaban en mi extensa explicación de la madrugada del 22 de julio de 2007. Cabe decir que, de los dos, uno sigue siendo falso por más que dicho lector me insista en ello (volví a comprobar que dicho lector sigue muy mal informado de temas que le deberían importar, sobre todo ahora); por tanto, difícilmente podía yo contar nada al respecto. El otro detalle, en cambio, sí era cierto. Y también era cierto que lo había omitido conscientemente. Una de dos, cincuenta por ciento de acierto...

Dicho lo dicho (de nuevo copiando a Facto), cualquiera se podría preguntar: ¿y dónde está entonces esa sinceridad total de la que tanto pretendes hacer gala? Pues en algo que comenté en mi entrada anterior: la autocensura en casos "extremos".

Alguien que entre a leer todo lo que he escrito en este blog deberá admitir que yo no peco precisamente de pintar las cosas de color de rosa cuando no lo son, ni tampoco de hacerme pasar por lo que no soy. Como el buen refrán castellano, "al pan, pan, y al vino, vino". Pero incluso yo me encuentro ocasiones muy determinadas en las que me tengo que poner un límite. El ejemplo es mi entrada del día 22: en la primera parte del relato (la madrugada) omití adrede más o menos cinco segundos de "acción". De ellos, en el segundo quinto yo perdí los nervios e hice algo horrible (al segundo seis recobré la razón, pero el tiempo no se puede volver atrás); en los cuatro anteriores, quien tenía al lado había dicho algo tan monstruoso y tan asqueroso que mi acción posterior se podría entender perfectamente (nunca justificar, pero sí entender). Por eso creo que hice bien no contando esos cinco segundos: no solo por "mi segundo" de ira, sino mucho más por la imagen que iba a dar de esa otra persona. En la segunda parte del relato (la mañana siguiente) omití otro trozo de la "acción", en esta ocasión de unos quince minutos. Y esta vez me autocensuré igualmente, a pesar de que ni siquiera había un solo segundo "negativo" en mi debe. Pero hubiera sido hacerle daño a esa persona, porque aquellos quince minutos no la dejaban muy bien parada, nuevamente. Una cosa es contar las cosas que me ocurren y otra muy distinta es recordar expresamente detalles para hacer daño. Ese no es mi estilo, aunque a veces hay gente que me intente provocar para que lo sea. A buen entendedor...

Por otra parte, un tema muchísimo más interesante: la ruta fotográfica de este sábado. El asunto fotográfico ya lo contaré en mi otro blog, claro, que para eso tengo dos (o bien tengo mucho que contar, o bien en el fondo me encanta mirarme el ombligo). Lo que sí quiero contar aquí es la caminata que me he hecho monte arriba, en busca de la cima del Facho de Donón (comarca de O Morrazo). Por encima no llegué a la cumbre, porque vi aquello tan empinado que me entró un poco de miedo (quien conozca el estado de mis rodillas me entenderá bien). Pero entre la subida, la bajada y después dos nuevos largos paseos por los faros del cabo Home tengo los tobillos ahora mismo como para tirar cohetes. Como decimos por estas tierras, estoy MALLADO...

 

P.D.: explicación para los no gallego-hablantes... "mallado" es sinónimo de "agotado". Viene de la acción de "mallar" los cereales, que se hacía en tiempos, golpeándolos hasta separar el grano de la paja. Así me siento ahora mismo yo...

1 août

SMS de madrugada

La pasada madrugada tuvo uno de esos momentos extraños. Aún estaba yo, a las cuatro y media, delante del PC, montando imágenes panorámicas de fotos de hace seis y siete años (este Autopano es una maravilla absoluta). De repente, en el casi total silencio de la noche (con la tele de fondo a volumen muy bajo, como hacía Elvis), oí el típico pipipi del móvil, que estaba en la otra habitación. Vaya, a una hora semejante resulta difícil recibir algo bueno. Los antecedentes me hicieron recordar aquellos patéticos mensajes que recibía a horas similares hace unos meses. Siempre era el mismo tío, digo yo que borracho como una cuba, que me suplicaba ("porfi, porfi", me decía) que no hiciera cosas que era evidente que sí hacía. Odio tener que mentir, aunque sea a un desconocido, pero quien tenía al lado me obligaba a ello, siguiendo su típico y tópico "ojos que no ven, corazón que no siente". Yo pensaba que era para no hacerle daño al tipo aquel, pero con el tiempo comprobé que era por motivos mucho más sucios. Cosas suyas. Por ende, aquellos mensajes absurdos siempre llegaban en los momentos más comprometidos, justo después de, incluso una vez en medio de. Me daba pena de aquel pobre tipo, y procuraba ser lo suficientemente ambiguo en mi respuesta como para que él pudiera creerse lo que se quería creer sin que yo le mintiera literalmente. Pero aquello no me hacía sentir nada bien. Y lo digo sinceramente: sé de sobras que mi mayor pecado con ciertos asuntos ha sido el de ser demasiado bueno y demasiado civilizado, y sobre todo pensar que otra gente iba a ser igual de honrada y sincera. En fin, otra cosa más de las que no tuve que consentir en aquella época. De todo se aprende...

Así que, dicho lo dicho (como diría Facto) los escasos minutos que transcurrieron entre que apagué el PC y me fui a la cama (y a leer ese inesperado mensaje) fueron de "comedura de coco". ¿Sería el mismo fulano, ahora que está tan preocupado por mí y por mi vida? Por un lado no quería que fuese, pero no puedo negar que mi (pequeña) parte mala se sentía un poco curiosa ante tal posibilidad. Pero no, y mucho mejor así. Era un mensaje de un gran amigo que no podía esperar más para darme una GRANDIOSA noticia. Dadas las horas intempestivas, he tenido que volverlo a leer esta mañana de nuevo para cerciorarme de que no había sido un sueño. Y sí, era un sueño, pero un sueño HECHO REALIDAD... Tooru Okada sale del pozo oscuro y empieza a subir la escalera hacia la superficie...

Amigo: sé que no lo vais a hacer "por mí". Pero en mi corazón SÍ LO VAIS A HACER POR MÍ. ¡GRACIAS!!!

 

P.D.: y justo hoy anuncian que Tokio Blues se va a hacer en película... todo ocurre por algún motivo, todo está conectado...

 

P.D.2: mi (pequeña) parte mala no puede evitar disfrutar imaginándose a mi lector desconocido-o-no-tanto intentando descifrar las claves de alguno de mis mensajes crípticos, buscando pistas... Porque sí, en todos hay muchas pistas, procuro evitar escribir cuando no tengo nada concreto que decir. El de influencia murakamiana fue el mejor en ese sentido... Consejo 1: vivir y dejar vivir... Consejo 2: arrieritos somos (o "la vida siempre te acaba devolviendo lo que has hecho", versión práctica del principio de acción-reacción combinado con el concepto cristiano de "mala acción-castigo"). Por eso a la larga es mucho mejor ser bueno, el equilibrio del universo te acabará compensando. O desde el pensamiento buenavidero: SOLO TIENES LO QUE DAS, a lo cual yo añado: por eso, mejor que lo que des sea bueno...

 

P.D.3: como este es MI blog, escribo en él lo que me apetece. Quien entra a leer, leerá MI visión de MI vida, nada más que eso. Los únicos límites que me pongo son: 1- Nunca mentir en nada (no "arreglar" la realidad para intentar "quedar bien")

2- En certas ocasiones, autocensurarme para no hacer daño a terceras personas

Así de simple. Me trae al fresco quién lea lo que escribo, como si no lo lee nadie. No escribo estas cosas con la "necesidad" de que alguien las lea, ni tengo ningún sentimiento narcisista al respecto. Quien lo lea, me parece bien; quien no le guste lo que lee, que no lo lea; quien le guste, que disfrute de la lectura. Y ya está...