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31 août

La boda del año

Pues sí, por fin llegó el sábado 29 y mi amigo Suso dejó atrás la soltería. Quién lo iba a decir años atrás, aquel chaval al que yo daba clases particulares en casa, y ahora casado y a punto de irse con “su” Chus de viaje de bodas a tierras otomanas…

La jornada comenzó temprano, hacia las diez de la mañana. Día radiante de sol y calor, de los mejores de todo este extraño verano. Desayuno, ducha y a vestirse. El traje habitual, “el de las bodas”, usado solo en dos ocasiones anteriores (en 2004 y 2005). Al menos, es bueno comprobar que cinco años después uno sigue manteniendo la misma talla de ropa. Eso sí, lo de hacer el nudo de la corbata ya lo tengo más que olvidado (si lo había sabido hacer alguna vez, claro), con lo cual necesité de la ayuda paterna para llevar un nudo más o menos decente. Tampoco es que mi padre consiguiera hacerlo a la primera, pero finalmente pudo recordar cómo se hacía…

Querría haber dejado el coche en alguna de las plazas de minusválidos de San Clemente, pero estaban todas ocupadas, con lo cual no tuve más remedio que aparcar en el parking. Un paseo hasta la bonita iglesia de Santa María Salomé, a la que llegué todo acalorado (entre el sol y la chaqueta me agobié un poco, la verdad). Eso sí, cuando llegué no había nadie, así que me senté tranquilamente esperando por los demás. El primero en aparecer fue el fotógrafo, que casualmente era Ángel Novoa, antiguo vecino en Santiago y antiguo jugador en los años “históricos” del Cacheiras, que estuvimos recordando unos minutos hasta que el hombre tuvo que irse a preparar su equipo (por cierto, que llevaba una Canon EOS bien chula, ¿quizás la 5D mark ii?).

En estas apareció el bueno de Suso en compañía del cura. Al verme, me saludó: “¡osti, Richie!” (espero que el cura no escuchara bien lo que dijo Suso, jeje). Poco a poco fue llegando la gente hasta llenar la pequeña iglesia, y a eso de la una de la tarde ya estaba todo dispuesto para la boda. El sacerdote debía de ser aragonés (por su acento), y se paraba a explicar cada detalle de la ceremonia, todo con muy “buen rollito”. Muy simpático y agradable, el buen hombre. Ayudaron en las lecturas dos primas de los novios y otro chico que supongo también familiar, aunque este último destacase más que nada por su estilo de vestir: si recordáis al ex-Milikito Emilio Aragón en aquel programa de los inicios de la televisión privada, el VIP Noche (el de las mama-chichos, ya sabéis), deciros que el chaval este vestía casi igual, incluyendo las zapas blancas de loneta… Tremendo… Si lo llego a saber, paso de ir todo encorbatado y trajeado…

Por lo demás la ceremonia fue muy bonita y agradable. Suso estaba más nervioso de lo que pretendía aparentar, Chus estaba realmente guapísima (y no fui el único que lo apreció) y el niño que les tenía que dar los anillos no aguantó tanto tiempo y su papá se lo tuvo que llevar fuera para que no la liara… Cuando volvió, el niño le preguntaba a su madre todo apenado qué había pasado con los anillos… Una vez terminada la misa, las fotos de rigor (yo no salí en la foto “de los amigos” porque entre el tumulto de los familiares no oí la llamada de Suso). Por cierto, que fue agradable volver a encontrarme con toda la panda de Meixonfrío, algunos de los cuales no había vuelto a ver desde los heroicos tiempos de las sesiones de ping-pong en la Casa Agraria: Toño, Becerra, Javichu y cómo no el gran Rubén, con el que hablé largo y tendido horas más tarde de música… y de alguien que a él le gustaba mucho, y que se lo hubiera pasado en grande de haber estado aquí conmigo…

La salida de la iglesia, bajo la lluvia habitual de pétalos y arroz (sobre todo con el bueno de Becerra, que le volcó a Suso encima toda la caja del arroz que había sobrado…). En ese rato aproveché para hacerme unas fotos con el nuevo matrimonio… A falta de cámaras, tuve que usar el móvil…

con el novio...

... y con la novia...

Me fui andando camino del parking mientras Suso y Chus se quedaban haciendo fotos en los soportales de la rúa Nova, con los zapatos dándome la lata, a pesar de mis prevenciones de la mañana (unas almohadillas en los dedos que no impidieron una molesta ampolla en el dedo gordo izquierdo). En fin, a pesar de ello llegué a Cacheiras sin novedad… porque el banquete era en Cacheiras, en el conocido Restaurante Pórtico, a escasos 100 metros de casa. Con buen criterio, Suso me había colocado en una mesa con el bueno de Juan (y su novia Ana) y con Joaquín, su jefe y profesor en lo de la psicología deportiva. Como nos dijo el novio, “así estáis juntos mis dos maestros”… Era gracioso ver a Suso con su anillo de casado, al que instintivamente no hacía más que darle vueltas una y otra vez (le dije, en broma: “qué pasa, que te escuece?”). Tras unos abundantes aperitivos de los que casi no quedó nada, a eso de las tres y media comenzó la comida, tras los habituales aplausos y vítores a los novios y un par de canciones (a todo volumen, y por encima los teníamos justo al lado) del dúo que amenizaría los bailes unas horas más tarde. Para los que no sepáis de cómo nos las gastamos por estas tierras en el tema de los menús de bodas (los que sois de aquí no os vais a sorprender), ahí os dejo el menú, digno de Pantagruel…

  • Cigalas al vapor (en bandejas “comunitarias”, que después de ser vaciadas eran sustituidas por otras llenas)
  • Nécoras (lo mismo que con las cigalas)
  • Langostinos a la plancha (lo mismo que con las nécoras)
  • Lubrigante (enormes, dos mitades por cabeza, aunque los camareros pasaron para ofrecer “tripitir”)… Delicioso el lubrigante, por cierto…
  • Almejas a la marinera (con ofrecimiento para repetir, como siempre)
  • Rape al horno con patatas panaderas (hubo quien repitió también)
  • Ternera y cordero al horno con patatas doradas (esta vez fui yo quien repitió con el cordero)
  • Tarta y helado en tulipa de chocolate (como es normal, “mi” tulipa se quedó en el plato…)
  • todo ello regado con botellas y más botellas de albariño (Vionta, muy rico) y Rioja, aguas y Coca-Cola… yo tomé 2 o 3 copas (o quizás 4) de albariño, y después mucha agua y Coca-Cola, ya sabéis que no soy mucho de vinos tintos…
  • Café y chupitos (no tomé ni de uno ni de los otros)
  • Barra libre de bebidas para los bailes (solo me trajo una Fanta fría Eli, el padre de Suso, pero otros llenaron a base de bien el “depósito”)

Con semejante lista de platos, la comida se alargó hasta el anochecer, mientras sonaba de fondo un cd con canciones que cantaba Chus, de la banda sonora de una película de unos amigos en la que ella había colaborado (una sorpresa que le hicieron a la novia, que además canta bastante bien, por cierto). Pero llegaba el acto final de todo banquete: los bailes… Nos alejamos a la mesa presidencial para hacer sitio a la improvisada pista de baile, y me quedé con Juan y Ana viendo el vals de los novios (nunca me hubiera imaginado a Susiño bailando un vals), seguido de todo un repertorio de pasodobles, rianxeiras, “apaga o candil” y canciones picantes habituales… A esas alturas de la noche, mi hombro izquierdo ya me estaba molestando mucho… el dolor me había empezado hacia las tres de la tarde, y prefería quedarme con los amigos en vez de irme a casa a inyectarme el factor VIII (tal valentía la pagué durante la noche, en que el dolor del hombro no me dejó pegar ojo). En fin, gajes del oficio, aunque es cierto que ya hacía mucho tiempo que no me pasaba una noche en blanco por el dolor… La verdad es que aún me duele ahora, a más de 24 horas de la inyección… y estar aquí escribiendo en el teclado no me ayuda, claro…

Al final me fui quedando hasta que se terminaron los bailes, mientras se hacían planes para continuar la fiesta en algún local de la ciudad, invitación que decliné… Me despedí de los felicísimos novios (qué gusto da ver a Suso cómo se le cae la baba con “su” Chus), pensando sobre todo en lo bonito que es ver feliz a la gente que quieres. Estoy seguro de que les va a ir muy bien. Ahora a ver si no tardan mucho tiempo en darme un “sobrinito”… cuidadito con las noches de Estambul, chicos…

28 août

Las fuerzas que de verdad mueven al mundo

Estos días he tenido un aumento de visitas en este mi humilde diario. Curiosamente, mis visitantes asiduos han entrado menos, ya que es época de vacaciones y siempre se nota el descenso de entradas, pero la clave del misterio estaba en las estadísticas: resulta que hace unos días comenté de pasada en una entrada algo sobre los anuncios “calientes” que emitían por la madrugada… y bingo… se ve que al buscar “lobas 3G”, el Google, tan gracioso él, dirigía a los internautas excitados a mi blog… Ni sentimientos, ni ideas, ni nada: lo que de verdad interesa a la gente son las lobas 3G, está claro… Y ahora, al escribir esto, seguramente las visitas seguirán aumentando (un saludo cordial para mis efímeros lectores calentorros)…

Ayer por la tarde fui a la playa (a “mi” playa de As Cunchas, para variar). Día nublado, amenazando lluvia, y escasos 20 grados… en consecuencia, cuando llegué a las seis y media de la tarde, no había ni un alma en todo el arenal. Coloqué mi silla en el medio de la playa, me metí en el agua y me di un señor baño, nadando arriba y abajo, a un lado y al otro. La sensación de tener una playa para ti solito es de esas que merece la pena tener, creedme…

Esta tarde tenía idea de hacer algo parecido, pero me llamó Carlos y nos fuimos de turismo hacia el norte. Paramos a visitar el dolmen de Dombate, que por fin merece la pena ver, ya que le han retirado todas las lonas que lo tapaban y han hecho excavaciones y limpiado alrededor. Desde ahí al cercano castro de la Cibdá Celta, siempre una visita agradable, y ya bajada a la costa para acabar en la mágica punta Roncudo. El mar estaba tranquilo… bueno, todo lo tranquilo que puede estar en un lugar como ese, claro… Espectacular la imagen de la punta al atardecer, con la nieblina entrando poco a poco y una atmósfera surrealista… y, por supuesto, ese intenso olor a mar batido que solo se puede percibir en esa costa…

Ya eran las nueve de la casi noche (el verano se va terminando y se nota en que los días son cada vez más cortos), y de vuelta por Ponteceso paramos a cenar algo en un buen lugar, la Casa Elías: setas a la plancha, chipirones a la plancha encebollados (riquísimos), mejillones rebozados y unas croquetillas caseras de jamón, con dos cervezas sin alcohol y un delicioso flan de castañas para cada uno. Total, 33 euros. Además, muy buen ambiente y todo muy tranquilo y limpio. Nos gustó mucho el lugar…

Y este sábado nos vamos de boda. Tengo que ver cómo está el traje que compré la última vez, hace cuatro años. No me apetece nada ponerme la corbata, pero en fin, un día es un día. Al menos se sabe que va a hacer buen tiempo, un día caluroso y soleado. Buen presagio para mis amigos, por supuesto…

24 août

Cuéntame cómo te ha ido…

No sé (o sí sé) el motivo, pero me he acordado esta noche de una canción muy famosa en tiempos lejanos. Sí, un clásico de finales de los sesenta, el “Cuéntame” de los Fórmula V, con ese cantante que se contorsionaba ante la cámara de esa forma tan peculiar… El video no tiene precio, con esos juegos de espejos… Letra con mensaje, se podría decir…

 
"Cuéntame" (Fórmula V, 1969)

Hace cinco años, a estas horas de la madrugada, estaba viviendo uno de los momentos más bonitos de mi vida… curiosamente, tenía un derrame en mi rodilla izquierda que me dolía a rabiar, pero acababa de dar un paso definitivo en mi vida… y no esperaba respuesta a dicho paso, y sin embargo la tuve… En fin, que la madrugada del 23 al 24 de agosto de 2004 dije por primera vez “estoy enamorado de ti”… Ni siquiera sentía el dolor de la rodilla…

Cinco años después de aquello, que a veces parecen cinco siglos, la rueda sigue girando. Alguien tenía razón y alguien no la tenía… Lo dicho: “cuéntame cómo te ha ido…”

20 août

Actualizando a todo tren (niebla costera y flan de castañas)

Bueno, será por la bajada de la temperatura de hoy (de sofocante a agradable), pero el caso es que me apetece contar un par de tonterías…

Por la tarde salí camino de la costa, con la sana idea de darme un buen baño en la playa. La pena fue que la niebla (o la borraxeira, más propiamente) se adueñó de las rías a media tarde y bajó las temperaturas a menos de 20 grados a pie de arena. Aún así anduve paseando por la desierta (tras la llegada de la niebla) playa de Area Secada, que en realidad era imposible poder ver de punta a punta por la falta de visibilidad. Cosas del clima gallego… Al final pensé en hacer el camino de vuelta buscando rutas extrañas, por decirlo de alguna forma: subí hacia el mirador del Lobeira, y aunque ya no bajé del coche pude ir viendo el sorprendente paisaje de las cumbres soleadas y el mar cubierto por un manto de espesas nubes bajas. De toda la península de O Grove solo se veía el Con de la Siradella, por ejemplo. Creo que debí de haber vencido la pereza de montar la cámara de fotos, que estas situaciones no se dan muy a menudo. Pero no lo hice… y ya me estoy arrepintiendo…

Llegué a casa ya con la noche cerrada. Serían las diez y cuarto, una hora en la que hace poco había mucha luz todavía, pero los casi dos meses de verano ya se dejan notar y los días se van acortando a marchas forzadas. Después de una cena rápida me dispuse a llevar a cabo mi plan culinario de los últimos días: hacerme un flan casero en el microondas. Era algo que solía preparar a menudo cuando vivíamos en Santiago, y de repente me acordé tras el pasado domingo, comiendo un delicioso flan de castañas con Carlos en un bar de Laxe. Así que en la compra del lunes me aprovisioné de varias cosillas: caramelo líquido, edulcorante en polvo, un frasco de leche condensada, azúcar vainillado (que al final no usé), crema de castañas, por supuesto unos huevos, y por supuesto también una botella de leche entera fresca. Para una siguiente probatura compré una bolsa de coco rallado, pero esta vez he hecho una especie de flan de castañas, añadiendo unas cucharaditas de la crema de castañas a lo que sería el flan típico. De aspecto ha quedado fenomenal, bien desmoldado en un plato, y mañana veremos qué tal está de sabor. Eso sí, cuando mi padre vea el flan en la nevera mañana se va a sorprender bastante… básicamente porque para él resulta inconcebible que yo sea capaz de hacer nada en la cocina… Para mañana ya tengo el desayuno preparado…

19 août

Pleno verano

Ha sido llegar los calores propios de la época (aunque por aquí han tardado lo suyo) y dejar yo semi-abandonado este diario personal mío. Supongo que influye el hecho de que con el calor la habitación donde tengo el PC alcanza temperaturas cercanas a los 30 grados. O quizás también se debe a que por la tarde, si me quedo en casa, el sopor me acaba venciendo y termino por echarme kilométricas siestas bajo el calor. En fin, que apetece cualquier cosa menos ponerse a escribir tonterías, la verdad… Hoy ha bajado un poquito la temperatura, y “solo” estoy a 26.6 grados delante del PC. Con la ayuda del ventilador detrás de mí, incluso se está agradablemente…

La semana pasada fue intensa, y no por cosas buenas. El lunes se murió mi tío Pepe, y el miércoles mi padre se sintió mal del corazón nuevamente y nos pasamos unas pocas horas en el hospital hasta que las taquicardias le cedieron. El susto se quedó en eso y desde entonces solo nos hemos tenido que preocupar por el enfermito secundario: Toni, uno de los perros de mi padre, que tiene una infección y andaba pachucho estos días. Según el veterinario, que llegó con su super-furgoneta en la que hace hasta ecografías perrunas, con unas pastillas Toni se debería de poner bueno otra vez.

Ayer bajé a la playa a última hora, cuando los bañistas ya iban dejando libres algunos huecos. Hacía una temperatura perfecta, sol brillante y agua menos fría que estos días anteriores. Solo una pega: la marea bajísima, que hacía que el agua no cubriera más allá de las rodillas… Me tuve que limitar a mojar las piernas, comer 2 o 3 berberechos por el camino (sí, era la que alguien bautizó hace unos años como “la playa de los berberechines”) y sentarme al sol hasta el atardecer. A ver si esta tarde me busco otra playa con menos problemas de “falta de agua”, la verdad es que tengo ganas e darme un buen chapuzón.

El tema baloncestístico sigue ilusionando: con mi participación activa en Obradoiro de Basket, con los fichajes que van cayendo poco a poco, con la gente que voy conociendo por el camino, la verdad es que la temporada tiene pinta de darme muchas alegrías y diversión.

Así las cosas, ya falta poco más de un mes para el desembarco… en este caso, no muy triunfal, me temo… Cuántas cosas le quedan por hacer y cuántas posibilidades de que lo haga fatal… La inacción, los miedos y las tentaciones de liar las cosas no van a valer de nada esta vez…

7 août

Preparado para la nueva temporada

Este miércoles pasado estuve casi tres horas guardando cola. El motivo: conseguir mi abono para la temporada del Obradoiro. No me esperaba tanta gente deseando ver baloncesto ACB, sobre todo teniendo en cuenta que a estas alturas ni siquiera hay jugadores fichados. A pesar de la enorme demanda, pude conseguir el asiento que quería, en la tribuna alta, justo encima del palco y con el pasillo al lado. Por 200 euros tengo por delante diecisiete partidos de la máxima categoría, y la verdad es que merecerá la pena. Si además ganamos alguno ya será lo máximo… La primera cita, el 11 de octubre: Obradoiro-Barcelona… ahí es nada…

 un escudo setentero a más no poder

En la cola de los aspirantes a abonado me encontré con dos chavales muy simpáticos, con los que compartí el tedio y la pesadez de la caravana de fans del basket. Como el mundo es un pañuelo, resultó que uno de ellos es colega de departamento en la Universidad, y que el otro había coincidido conmigo en varios conciertos de pop, entre ellos el de la buena vida de mayo en el Festival do Norte. Como consecuencia de la charla fui incluido ipso facto en el equipo de redacción (por decirlo de alguna forma) del blog que narrará las aventuras y desventuras de nuestro club en la ACB 2009/2010, Obradoiro de Basket. Así que entre charlas sobre prehistoria baloncestística y descubrimientos de coincidencias en gustos musicales la tarde discurrió de forma más que agradable.

Por tierras gallegas seguimos con este verano absolutamente increíble en cuanto a climatología. Este jueves no hemos pasado de los 16 grados, con el cielo cubierto y bien oscuro. Dicen que para el viernes y sábado las cosas van a mejorar un poco… quién sabe… La verdad es que tengo ganas de volverme a dar un buen chapuzón en el mar, pero es que no hay manera con este verano loco…

La conexión transoceánica se ha cortado desde hace unos días. En fin, quizás lo que llegó por sorpresa se haya ido por sorpresa igualmente, no lo sé. Tan misteriosa la llegada como la desaparición. Sea como fuere, para mi ego la historia transoceánica ha sido muy beneficiosa, de eso no tengo dudas. Si la desconexión es definitiva, por mi parte siempre me quedará un bonito recuerdo.

La conexión interpeninsular, la del cuento de nunca acabar, sigue su guion esperado. Tras los coletazos desesperados del moribundo patético la semana pasada, la tranquilidad (la mía, me refiero) sigue siendo la nota predominante. Otra vez he perdido un lector del blog, pero en fin, mejor pocos pero buenos… La futura pontevedresa tiene que arreglar en poco tiempo muchos asuntos, cada uno de los cuales le va a resultar bastante embarazoso de solucionar, pero no tiene otro remedio. Será por su propio bien, y eso es lo que debería pensar la futura pontevedresa, dejando de lado fantasías y embrollos. En fin, nunca es tarde si la dicha es buena, como se suele decir… El asombroso mundo del diseño la está esperando con los brazos abiertos…

Ya iba a cerrar la entrada, pero no me resisto a comentar los anuncios que están apareciendo en este momento (dos de la mañana)en La Sexta: además del de “las lobas 3G”, el de la gente que “busca lío” y temas por el estilo, cabe destacar el anuncio del competidor del ya mítico JessExtender, que se llama MaleEdge… aparece una chica y se explica con suma claridad en pocas palabras: “si la tenéis más grande estaremos más satisfechas, nos llenaréis más y no nos dolerá la cabeza”… Mejor que una aspirina, al parecer… Según la voz en off, el cacharro en cuestión es nada menos que “la nueva frontera del hombre de hoy”… si ya se decía aquello de “ande o no ande, caballo grande”…

En fin, que como decía el mítico Bugs Bunny, “es-es-esto es todo, amigos”… y, como decía el no menos mítico (para los de mi edad, claro), Super Ratón, “no olviden vitaminarse y supermineralizarseeeee”…

recuerdos de la niñez...

2 août

¿El mejor concierto que he visto?

Situación curiosa… 3 y media de la mañana, El Náutico de San Vicente do Mar, terraza exterior. Christina Rosenvinge y yo salimos juntos de los improvisados camerinos (sí, otra vez acabé colándome sin saber bien cómo), charlando sobre el gran concierto que acaba de dar… me pregunta en qué trabajo… Después me pregunta por mis rodillas lesionadas… Y yo explicándole lo de la tesis y lo de la hemofilia… Y ella preguntándome si la molestia que tenía en los dedos de una mano podría ser también de tipo reumático… No sé si definir la situación como surrealista, simplemente graciosa o “fanfatalista”…

Lo verdaderamente importante: CON-CIER-TA-ZO. Hora y pico de Christina Rosenvinge en solitario, solo con las ayudas puntuales e improvisadas de Miguel (el boss del Náutico) a la pedal-steel en tres temas y la percusión casera de Nico (“Nico de Lalín”, como le presentó Christina) en “Anoche”. A la guitarra acústica, al piano, con la eléctrica, acompañándose con unos cascabeles acoplados en el zapato (sí, sí, estilo hombre-orquesta; mejor dicho, mujer-orquesta), explicando anécdotas antes de cada canción, sin caer en los tópicos habituales en ningún momento… No, no es mi subjetividad de fan, estoy seguro: esta señorita es la número uno del país a enorme diferencia del resto.

Bajé hasta la turística San Vicente do Mar con tiempo de sobra (el concierto era a la una de la mañana), pero sin agobio alguno, ya que mi entrada ya la había comprado una compañera de trabajo de Suso que veranea en el pueblo. Tras las presentaciones de rigor y un agua con gas en una cafetería que llaman “el platillo volante”, me fui hasta el famoso Náutico, del que tanto había oído hablar y al que nunca había ido. Paraje espectacular, al pie de la playa, con un escenario íntimo cubierto pero con la cara que da al mar abierta: se veían las luces nocturnas de Sanxenxo y Portonovo, y también entraba la brisa de la fresca noche de primero de agosto (que, por cierto, vaya tiempecito estamos sufriendo en este verano de 2009). Entré y me senté en primerísima fila, mientras que mis dos anfitrionas llegaron un rato más tarde y se colocaron al lado. Reconozco que no les hice demasiado caso, era demasiado fantástico lo que tenía delante como para perderme algún detalle…

El concierto se retrasó unos 20 minutos más, mientras el recinto se iba llenando y las sillas se ocupaban por completo (mas algún espectador que se sentó por el suelo). Salió Christina y se presentó, confesando que pocas veces se atrevía a hacer un concierto en solitario, porque se sentía demasiado desnuda al presentar sus canciones así. Para comenzar, nos presentó la preciosa “Canción Secreta”, contándonos la historia del antisingle y cómo la canción se le resistía una y otra vez por más cuidados que ponía ella para su “crecimiento”. Sentada y a la guitarra, sin más aditamentos, aquello sonaba maravilloso. Y repito que no es pasión de fan.

Fueron cayendo poco a poco un puñado de temas ya clásicos, todos en castellano: “Sábado”, “Las horas”, “La distancia adecuada”, fantástica como siempre. Y, de repente, un clásico en Christina: “esta semana he estado componiendo una canción, aún no me sé bien la letra, pero la voy a tocar”… Una graciosa explicación sobre mitología greco-romana, Narciso y las ninfas, dio paso a una preciosa canción de la que no sé el título, si es que lo tiene, pero que llamaré “Narciso y Eco”, con momentos verdaderamente emocionantes, como esos coros en el estribillo (“que te quiero, que te quiero, que te quiero”). Más tarde volveré sobre esta canción, que dio pie a lo que se podría denominar “acontecimientos imprevistos”…

la foto no es para tirar cohetes, pero es la única que hice...

Llamada a Miguel, el dueño del local y músico experto, para que se suba a tocar la pedal steel guitar: a pesar de la improvisación, le dio un toque perfecto a los siguientes temas, “Nadie como tú” (emocionante como siempre), “No lloro por ti” (con la frase final que siempre arranca las risas del público) y, ya con Christina a la guitarra eléctrica, un recuerdo de tiempos ya lejanos con la clásica “Tú por mí”.

Caminito del piano, no sin agradecer a los esforzados que tuvieron que subir semejante peso al escenario (“supongo que se habrán acordado de mi difunto padre”, dijo ella). “Animales vertebrados”, “¿Quién me querrá?”, la preciosa “Teclas negras”, “A contrapelo” y las intensas “Alta tensión”, “Eclipse” y “Tok Tok”, además de una espectacular versión del mítico “Hallelujah” de Leonard Cohen (“hace poco dijo que no le gustaba que siempre le versionaran la misma canción… pero yo no le voy a hacer caso”). Primera despedida entre los aplausos del público…

A la vuelta, un par de canciones más para terminar a lo grande: una deliciosa “Negro cinturón”, interpretando y gustándose en cada detalle de la letra, y el remate típico de sus conciertos, “Anoche”, invitando al público a cantar el estribillo (“es un poco como un coro de borrachos… si hay alguien que se sienta en esas condiciones, le animo a que cante…”). Y se terminó la magia, a eso de las 3 de la mañana… Ahora, el post-concierto…

Mis acompañantes volaron, como casi todos los demás, en pos de “avituallamiento” en la barra del local, mientras yo me quedé sentado tranquilamente. Habían quedado por allí los papeles del concierto, entre ellos la letra de la canción nueva, pero algún fan se los llevó finalmente. Al cabo de un rato, mientras yo charlaba con el encargado de ir recogiendo las sillas, otro de los chicos del local salió para recoger los papeles con las letras, ya que al parecer Christina había apuntado algún cambio en la letra y las necesitaba… Se me ocurrió decirle al chaval que yo tenía la canción grabada en video, por si la quería “transcribir”, y entonces, sin saber bien cómo, acabé siendo llevado al camerino (improvisado en un galpón) para hablar con Christina… Sí, siempre me pasan cosas raras, lo sé… Christina me vio y me dijo “yo a ti ya te conozco”… Sí, soy reconocible fácilmente, claro, más después de tantos conciertos. Así que hablamos un buen rato, le mostré mi más rendida admiración una vez más y terminé por darle explicaciones sobre mis maltrechas rodillas, como dije al principio… Después llegó un periodista del Faro de Vigo y ya me aparté para no ser demasiado pesadito, que como decía mi madre, “lo poco agrada y lo mucho enfada”…

Ya eran más de las 3 y media, y mis acompañantes habían desaparecido, así que no me entretuve más y me volví conduciendo a casa, por la carretera antigua, con calma y, sobre todo, con muy poca gasolina en el depósito. Como no encontré una sola estación de servicio nocturna, acabé llegando con la aguja marcando la última rayita de la zona roja, así que mi primera misión para hoy consistirá en echarle al coche 30 euros de gasolina…

P.D.: la canción nueva está grabada en video, como dije, pero mi “amiga” Christina me pidió que no la subiera a internet, que aún tiene que mejorarla… Tus deseos son órdenes, cómo no… Así que me la quedaré, como me dijo ella, “para tu colección personal”… Envidia de fans, supongo…