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28 septembre Sol, calor, playa… resumiendo: otoño gallegoSigue el estupendo tiempo por estas tierras del noroeste, mientras en el resto del país las lluvias otoñales son la norma. Siempre somos distintos… Toda la semana yendo a la playa por las tardes, disfrutando del lujo de bañarte en las claras y tranquilas (y frías) aguas de la ría. As Cunchas a finales de septiembre es un auténtico paraíso, silencioso, relajado. Qué placer es quedarme sentado al sol hasta que va atardeciendo (cada vez más pronto, eso es lo malo), cuando ya no queda nadie (o casi nadie) más en la playa, contemplando el paisaje de la ría: a un lado, Cortegada y un trozo de Vilagarcía; al fondo, A Illa, y entre medias, un millón de bateas. De repente, una gaviota con mal genio se dedica a espantar a todas las demás, con tremendos vuelos intimidatorios y graznidos (o como se llame que hagan las gaviotas) que si pudiéramos traducir al castellano seguramente estarían repletos de insultos y amenazas. Las minúsculas olas van acercándose poco a poco (en toda la semana hubo marea baja que iba subiendo al atardecer), y algún barquito que había fondeado en la misma playa se marcha antes de que anochezca. Como acompañante continuo, ese olor inconfundible de la ría, de aire limpio, algas y berberechos. En fin, que uno se siente un privilegiado cuando se ve rodeado de tanta belleza… Lo de este domingo futbolero ha sido de traca: el Cacheiras ganó nada menos que 0-12 (media docena en cada tiempo). Si mal no recuerdo, es la victoria en partido oficial más abultada en los 32 años de historia del club (un 1-9 a finales de los 70 era el “record”). Hasta el portero suplente salió a jugar un ratito (no como portero, sino como delantero) y marcó un golito… Los otros pobres eran muy malos, y si no se retiran de la competición me temo que se van a llevar goleadas por el estilo toda la temporada… Tras el partido, y en lo que ya se está convirtiendo en una mini-tradición, mi padre invitó a cenar (casi merendar, ya que era poco más de las 7 y media) en la Casa de las Tortillas: carne asada para él, tortilla para mí (bueno, y un trozo de su carne asada también). Todo muy rico, regado con el vinillo con gaseosa fresquita que tan bien entra con los calores del verano… quiero decir, del otoño… Es que resulta extraño pensar que en cuatro días es octubre y estamos a más de 25 grados por las tardes… Hablando de octubre, supongo que tendría muchas cosas que decir sobre lo que va a ocurrir. La supuesta futura (casi presente) estudiante a las orillas del Lérez está callada como una muerta desde hace casi tres semanas, con lo cual uno se puede imaginar cualquier lío (y seguramente quedarse corto al hacerlo) pero tampoco tengo constancia de nada. De todos modos, tampoco me preocupa demasiado, es a otras y a otros a quien les corresponde la preocupación en esta nueva época. Sinceramente, prefiero pensar en que este lunes va a seguir el buen tiempo y que me volveré a ir por la tarde a la playa, a nadar, tomar el sol y DISFRUTAR DE LA VIDA. Que no es poco… 21 septembre Campeones versión 2009Menudo repasito el de la final de esta noche a los pobres chavales serbios, qué selección tenemos… Por fin campeones de Europa, aunque la emoción se quedó en los malos partidos de la primera fase, después todo ha sido en plan exhibición… de 20 y tantos a Francia, de 20 y tantos a Grecia y de 20 y tantos a Serbia… Pau y compañía son enormes… Ya se está convirtiendo en una tradición anual lo de disfrutar con los triunfos de la selección de baloncesto… En 2005, en casa de mi amigo vitoriano (por aquel entonces era mi amigo bilbaíno), viendo los partidos grabados a la mañana siguiente, aunque al final solo quedamos cuartos… En 2006, el mágico Mundial de Japón, en el zulo de Barcelona ardiente en pleno mes de agosto. Ella tenía turno de mañana (casi mejor decir que de madrugada), entraba a las seis, así que me levantaba para llevarla al Sephora Triangle, me volvía al zulo mientras el sol comenzaba a calentar las aún desiertas calles de la ciudad, y me quedaba tumbado en la cama, con el televisor encendido y viendo todos los partidos, que con la diferencia horaria se jugaban a tales horas intempestivas. Un poco vistoso (por ser benevolente) Nigeria-Líbano (lo he mirado, se jugó el 24/08/06 a las 9 de la mañana) me servía como somnífero para echar una cabezadita, mientras los destellos de un más interesante Grecia-Turquía (ese mismo día a las 12 y media) me servían para desperezarme antes de levantarme a recoger a la señorita trabajadora antes de comer. Fue el gran Mundial de la selección, triturando a todos los rivales desde el primer día, hasta las semis con la lesión de Pau y el agónico triunfo y la final con la paliza a los griegos, que tuve que ver de mala manera en la casa de Tordera, cuando La Sexta se veía entre interferencias en la zona. Recuerdo el Eurobasket 2007 por aquel último tiro de Pau en la final, que se salió y nos dejó a todos helados: allí estábamos en aquella tarde septembrina de domingo, mi padre, Ella y yo en el sofá de casa. Al año siguiente, en los Juegos Olímpicos, otro domingo, esta vez de agosto y esta vez a las 8 de la mañana, para la cita con la histórica final de Beijing, España-USA. El mejor partido de la historia, sin duda alguna, la plata más dorada. Y este domingo, por fin, el oro europeo, en otra exhibición más, como durante toda esta semana. Qué bonito… El videoclip resumen de La Sexta, no está nada mal... Cambiemos de deporte y de nivel: tercera jornada de Liga en nuestra categoría de aficionados y primera victoria en nuestro remozado estadio, ahora con un súper-césped artificial nuevecito y reluciente. 1-0 y las mismas graciosas charlas de siempre entre mi padre y su gran amigo Losada, con sus eternas discusiones y su también eterna amistad: los Jack Lemmon y Walter Matthau de Cacheiras, sin duda. Cambio de tercio: un saludo a Tania, la santiaguina chilena. Me alegro de que te diviertas con mis historietas, y de que te pases por aquí de vez en cuando, cómo no. Y de que me dejes tus saludos, por supuesto. Y sí, el coche de mi padre quedó arreglado sin mayores problemas que los 601 euros de la factura… En fin, que ya se ha pasado el último fin de semana del verano 2009. Un buen verano para mí, sin duda. Esta semana el tiempo ya se puso otoñal, nublado y fresquito, e incluso cayó algún chaparrón nocturno. De nuevo a dormir bajo la manta. El martes pasado tuve algo así como una pequeña infección en un oído que me hizo pasar toda la noche con fiebre y escalofríos, e incluso un tipo tan poco hipocondríaco como yo no pude evitar pensar en la posibilidad de haber contraído la enfermedad de moda (mejor no la nombro, que no quiero llenar este blog de visitas de enfermitos)… Con decir que me sentía tan mal que por primera vez en mi vida fui incapaz de comerme mi adorada carne picada con pasta… Pero no, al cabo de un día y medio volvió la temperatura normal, el apetito y el estado habitual. Fuerte que es uno, que las infecciones me duran escasas horas… Última semana de verano, primera de otoño. Cambio de estación, pero no de intenciones. Las de siempre: vivir y disfrutar… 14 septembre Un domingo cualquiera (modo costumbrista)Me levanté a la hora habitual en mí, que mejor no digo porque da vergüenza (mis amigos sabéis sobradamente qué hora es esa). Desayuné a la hora de comer, como siempre: como era domingo, el panadero no trae el pan y mi padre lo compra en la tienda: para él una barra, y para mí una bolla cuadrada de la que me como la mitad y reservo la otra mitad para la cena. Además, la habitual pareja de postres lácteos, esta vez un yogur desnatado de fresa y unas natillas caseras Goshua muy ricas que estaban de oferta (la segunda rebajada el 70 por ciento) en el Hipercor. Para beber, zumo de mandarina y leche con Tonalín (Naturlínea), que no tomo por sus supuestas propiedades adelgazantes, sino porque es de las pocas leches que no sientan mal a mi estómago. De paso, lectura detenida del periódico, que los domingos siempre viene más cargadito. Me gusta mucho el suplemento central de Los Domingos de La Voz, que suele traer buenas rutas por Galicia con bastantes fotos: la mayoría de las veces salen lugares que conozco de sobras, pero en alguna ocasión me ofrece alguna idea nueva para mis viajes. De fondo, la carrera de Fórmula 1, con Fernando Alonso quinto y la alegría de mi padre cuando el odiado Hamilton se estrelló casi al final. Las carreras de coches siempre me traen los recuerdos de aquellos domingos torderencos, con David y su padre concentrados en todo lo que aparecía en la pantalla y aquel churrasco medio quemado que uno había de comer poniendo buena cara para agradar al “suegro”… Tiempos pasados, aunque mi padre siempre tiene un recuerdo para el pequeño (ahora supongo que no tanto) David cuando ve a Alonso en competición… Subí a asearme y vestirme y encendí el PC para bajar el correo, aunque sepa muy bien que los domingos únicamente recibo las estadísticas de visitas del diario. Ya eran las cuatro de la tarde, así que correspondía bajar y salir con mi padre camino de la cita habitual de los domingos entre septiembre y junio: el partido del Cacheiras, por supuesto. Esta vez era en Loimil, pequeña parroquia de A Estrada, en la cual un empresario adinerado ha montado un equipo a golpe de talonario que se supone debería ascender con la gorra. Vuelta a las costumbres de casi todo el año, por tanto. Tarde soleada y veraniega, como casi todo lo que llevamos de septiembre. Hice pereza de tener que guardar todos los utensilios de la cámara, que había dejado desperdigados la noche anterior en el asiento del copiloto de mi coche, así que le dije a mi padre que mejor lleváramos su pequeño Polo. Al arrancar, me fijé en que se quedaba encendido el piloto de la batería, aunque tras un par de minutos de conducción se apagó. Le comenté a mi padre que tuviera cuidado con el tema, a ver si tenía que cambiar la batería o algo así. Pero en fin, llegamos sin novedad a Loimil y entramos en el campo unos diez minutos antes del inicio del partido. Campo de tierra de los que ya se ven pocos, sin gradas ni nada. Rodeado de una red para evitar perder balones, al fondo de una portería un muro de cemento, y al otro una finca de maíz. A modo de “grada portátil”, unas pocas sillas de plástico que los que llegáramos antes podíamos ir cogiendo, sentándonos pegados a la valla para poder ver mejor. En fin, ausencia total de “glamour futbolero”, como se podía esperar. El partido, un auténtico tostón. Los nuestros no andan muy bien, y los contrarios tampoco estaban para tirar cohetes. Eso sí, las jugadas a balón parado las aprovechaban mejor, aunque también nuestra defensa y portero colaboraban en el asunto. Además, el polvo que levantaban los jugadores en sus disputas por el balón ayudaba a una imagen poco alentadora. En resumen, 1-0 al descanso tras un corner; 2-0 tras una contra y una mala salida de nuestro portero; y, de remate, el 3-0 de chiste, cuando nuestro portero sale del área todo tranquilo, con mucha ventaja, en vez de despejar de cabeza intenta controlar con el pecho, el balón le pasa por encima y el delantero rival no tiene más que tocar a meta vacía. Nuestro entrenador ya no aguantó más y tras el gol cambió al portero, en un detalle en el que quizás faltó un poco de mano izquierda. Los nuestros tuvieron sus ocasiones, pero hubieran podido estar tres horas más jugando que parecía imposible que acertaran entre los tres palos. En resumen, 3-0 y para casa… Al entrar en el coche e intentar arrancar, sorpresa (o no tanto): el coche sin batería, como rápidamente se podía entender al venirse abajo todos los indicadores del salpicadero. Con todo a cero, excepto el cuentakilómetros general, aún intentamos arrancar el coche con el conocido método de lanzarlo cuesta abajo y enganchar una marcha (como nos dijeron después, dicho método no funciona con los coches de ahora: siempre se aprende algo nuevo). Uno de los que empujó fue nuestro portero, que aunque tuviera una mala actuación bajo los palos, eso no quita para que no sea muy buen chico… En fin, que ante la evidencia de los hechos, busqué en la agenda del móvil el número del seguro y esperamos una media hora hasta que llegó la grúa desde A Estrada. Con una especie de cargador de baterías portátil el mecánico hizo arrancar el coche, y seguimos camino detrás de él hasta A Estrada. Como era de temer, al parar de nuevo en el pueblo, el coche se vino abajo de nuevo. El cargador portátil volvió a actuar y pudimos volver a encender el motor. La batería se había estropeado sin remedio, así que, como era domingo y los talleres estaban cerrados, la mejor solución era conducir hasta el taller habitual, dejar el coche allí aparcado y volver mañana a primera hora para explicar qué hace ese coche allí. Total, aunque lo quieran robar no les va a arrancar (humor negro). Para hacer mejor el plan, pasamos antes por casa, para poder coger yo mi coche e irnos los dos, uno detrás del otro, hasta el servicio técnico. Al volver, ya ambos en mi coche, mi padre propuso irnos a cenar a La Casa de las Tortillas, así que allá nos fuimos. Carne asada con patatas para mi padre; tortilla de jamón, queso y tomate para mí. De beber, vino de la casa con gaseosa, y de postre, flan de queso para mí y tarta de queso para mi padre. Entre medias de la cena llegó el dueño, el famoso ex-alcalde de Teo, el sin par Armando Blanco, que en cuanto nos vio nos saludó efusivamente y nos invitó a la cena, aunque mi padre protestara tímidamente (siempre le da reparo que le inviten). Ya eran casi las diez y nos retiramos a casa. A pesar de que se lo había recordado a mi padre antes de dejar el coche delante del taller y venirnos en el mío, fue llegar y darse cuenta de que se había dejado sus llaves de la casa dentro del coche… Podríamos haber usado las mías, pero yo no tenía la llave del candado del recinto de los perros, a los que aún había que dar de comer… Bueno, un despiste lo tiene cualquiera, así que me volví otra vez al Milladoiro, junto al pequeño Polo, recuperé las llaves de la guantera y regresé por segunda vez a casa sin problemas. Aún tuve tiempo de conectar el receptor del Digital Plus para ver el final de un no muy interesante Xerez-Athletic y los resúmenes del resto de partidos. En realidad, para ser sinceros habré de reconocer que al cabo de un rato tanto mi padre como yo nos habíamos quedado apaciblemente dormidos en el sofá (mis biorritmos siempre se derrumban hacia las once y pico de la noche, es un clásico). Hacia las doce, mi padre se despertó y se fue a la cama, un rato más tarde de que yo me hubiera despejado la modorra. Me quedé un ratito más viendo los goles de la jornada y me subí a mi habitación. El televisor encendido a mis espaldas, en el canal del Paramount Comedy, como todos los fines de semana, entre monólogos (unos mejores que otros, pero normalmente bastante buenos) y series de humor: The Young Ones, Sarah Silverman y, cómo no, La Hora Chanante. Como el día anterior me había hecho por fin con la increíble “caja blanca” de The Beatles, “ripeé” los discos y los pasé al disco duro donde guardo toda la música. Una vez hecho esto, me dispuse a comprobar cómo suenan las remasterizaciones mono de mis favoritos, así que me puse los cascos y aquí estoy escuchando el mítico Rubber Soul (justo ahora ha sonado Michelle), después de haber disfrutado del nuevo/antiguo sonido del aún más mítico Revolver. Al darme la vuelta puedo ver al Joaquín Reyes haciendo sus bromas habituales (ahora mismo es El Payaso, con sus “clases” sobre economía, un clásico de los inicios de LHC). Son las 4 y 25 de la mañana, y dentro de poco más de tres horas va a sonar la alarma del móvil: toca levantarse e ir con mi padre hasta el taller, dejar la llave del Polo, explicar la avería y volvernos a casa a seguir (al menos yo) durmiendo hasta pasado mediodía… Repasando que no hubiera faltas, me he pasado otros veinte minutos más, y ya son las cinco menos cuarto. No tengo remedio… En pantalla, Ángel Martín en un monólogo de hace unos años (se nota porque tenía más pelo, el tiempo pasa…). Ahora sí que subo esta entrada, apago el PC y me voy a cama… 10 septembre 9 del 9 del 9Día de números redondos (el siguiente será el 10 del 10 del 10, por supuesto). Y, como todos los fans sabíamos desde hace meses, tal día era el elegido para el lanzamiento/relanzamiento de una nueva andanada de material beatle… Eso sí, a la gran tienda de referencia de Santiago no llegó nada de nada hoy, me dijeron que mañana con seguridad… Y vale, que es muy caro, que es más de lo mismo con otra envoltura, pero es que es tan bonito todo…
La revolución llegará en octubre, finalmente… La toma del Palacio de Invierno va a tener episodios interesantes, aunque espero poder vivirlos más bien como espectador con derecho a intervenir en momentos contados… A las orillas del Lérez se grabarán los siguientes episodios del culebrón, en los cuales los guionistas conseguirán una vez más rizar el rizo de lo inverosímil… No sé por qué, pero la nueva temporada de vuestra serie preferida creo (y espero) que se va a acercar más al género de la comedia y menos al del drama… Sigue el tiempo de verano… sigue el buen estado de mis piernas y pies… en consecuencia, mañana a la playa de cabeza… cada día mejor… o, como cantaba Paul, “it’s getting better all the time”… 6 septembre Una de refranes(dedicado a cierto personajillo carente de valor)
(con la inestimable ayuda de esta página de refranes) |
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