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Ricardo García Carrión

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Nunca para ti es quizás

yo no me equivocaba
26 novembre

Días cortos pero completos

Miércoles, 25 de noviembre. La noche dura demasiado y el día demasiado poco. Al amanecer llueve a cántaros, como habían predicho, pero se espera que por la tarde el cielo se despeje y empiece a hacer más frío. Por encima, como me he quedado hasta las tantas haciendo cosas en el ordenador, me despierto a una hora que da vergüenza confesar… Y menos mal que al bueno de Suso se le ocurrió llamarme, porque de no ser así quizás hubiera seguido durmiendo un tiempo más…

Tras media hora departiendo con el señor Carballeiro, que me ofrece participar en suculentos negocios futuros, bajo a desayunar a la hora en que la gente está tomando el café después de la comida… Si no tuviera una cita para las siete de la tarde, quizás me habría ido a la playa a hacer el loco bajo el tenue sol de finales de noviembre… Pero hoy tengo la agenda ocupada, así que simplemente vuelvo a la habitación y enciendo el ordenador. Leo varios comentarios sobre mi crónica pre-partido en el blog de basket, mientras preparo baterías y cinta de vídeo para mi cita de la tarde… De fondo, como siempre por las tardes de lunes a viernes, el televisor encendido, con “Sé lo que hicisteis…” en antena, y más tarde la genial “Qué vida tan triste”, ya con el sol cayendo sin remedio tras los eucaliptos del monte del Castro (es lo que veo desde la ventana). Ya son las seis de la tarde (tarde casi noche, pero tarde al fin y al cabo), y hay que moverse…

Voy a cambiarme y veo una llamada perdida del jefe, que mientras contesto me hace estar ocupado casi un cuarto de hora. A ver si al final hasta voy a llegar tarde… Salgo hacia las seis y media, y llego a Sar a menos diez… Vaya, resulta que las oficinas del Obradoiro están justo al otro lado del pabellón, así que camino rodeando el edificio y llego unos cinco minutos tarde… Aunque tampoco me estaban esperando con el reloj en la mano… Pregunto por mi objetivo del día y, tras unos minutos sentado, el “objetivo” llega por fin… me lleva a su despacho y me paso una hora larga haciendo la primera entrevista periodística de mi vida… Es divertido, mucho más al hablar de temas que me gustan tanto (y el baloncesto me apasiona, ya lo sabéis). Me entero de mil cosas y me lo paso en grande hablando sobre alguno de mis ídolos con un tipo que conoce todo y sabe todo…

Ocho y media… Ya hace frío en las afueras de Sar mientras vuelvo al coche. Me paso por el kiosco de El Corte Inglés a comprar una revista (iba a por una de ordenadores, pero no les había llegado y acabo comprando una de fotografía), y vuelvo a casa escuchando la interesante tertulia de economía de la nueva emisora… Son ya las nueve de la noche, la temperatura exterior ronda los 8 grados y empieza a haber algo de niebla… La perrita que tenemos de inquilina en el garaje me mira medio adormilada pero no tiene ganas de escaparse a dar una vuelta aprovechando que el portalón está abierto… Mejor para mí, así no tengo que esperar como un pasmarote a la intemperie mientras ella se dedica a recorrer pausadamente el perímetro de la vivienda… Entro en casa, saludo a mi padre, que está viendo el partido del Madrid, y me meto en la cocina… Hoy toca “cocinar”… Tengo un paquete de pulpo cocido que ya ha caducado hace dos días y que hay que usar a la de ya… Arroz con pulpo no suena mal… Saco el rondón, aceite, un poco de cebolla a dorarse, un pimientillo en conserva, el arroz, agua, un cacito de caldo y fuego lento… Al cabo de un rato le echo el pulpo cocido y unos langostinos pelados que también tenía en la nevera, y finalmente todo adquiere buen color (con ayuda del pimentón)…

mi arroz a la cazuela con lo que había en la nevera...Después de cocinar toca comer… Está rico; mucho más cuando lo haces tú mismo, claro está… A mi padre le sigue sorprendiendo que yo me meta a “cocinerillo”, y aunque nunca prueba lo que yo hago, como siempre dice la misma letanía: “si te lo hiciera otro, seguro que le ponías peros”… Con lo de “otro”, se refiere a sí mismo, claro está… De postre, una cuajada de oveja muy rica que estaba de oferta 3x2 en la compra de ayer… Entre semana no “toca” cocinar postres, pero para el viernes tengo en mente una super-receta repostera que estoy seguro de que va a quedar fabulosa…

Estoy hasta pasadas las 12 con mi padre, viendo perder a Nadal con Davydenko, y subo al ordenador, presumiblemente hasta las tantas… Vuelco la hora completa de la entrevista grabada en vídeo al ordenador, y compruebo que ha quedado bien… No sé si transcribirla o si editarla y colgarla en trocitos de vídeo en el blog… Ya veremos… En el Messenger, un día más no encuentro conectada a mi amiga lejana, otro día será, y antes de irme a la cama pienso que me apetece relatar este día tan corto y tan intenso… Para cuando escribo este último párrafo, son exactamente las 4 y 44 minutos de la madrugada… Suficiente por hoy: publico la entrada, apago todo y a camita… Eso sí, antes de acostarme me tomaré mi pieza de fruta de todas las madrugadas… Hoy he subido una mandarina “sobrante” de mi aventura culinaria del viernes próximo… Felices sueños…

(repasando que no haya erratas, que siempre hay alguna, me han dado las 5… no tengo remedio, a ver a qué hora me despierto mañana…)

21 novembre

Progresando adecuadamente

Semana de pocos movimientos por estas tierras. Empezó con lluvia y terminará con lluvia, aunque hubo entre medias un par de días soleados y fríos por la noche. Vamos, lo normal a estas alturas del calendario. Mi tiempo se repartió entre el laboratorio y el blog de basket que ya todos conocéis. Definitivamente me encanta jugar a ser periodista deportivo, lo reconozco.

El pasado sábado bajé a ver a la neo-camarera. Me hizo dar una buena caminata por las calles de Pontevedra, en busca de unas telas, y tras un buen rato de reproches y enfados pensé que era mejor terminar la noche con buena cara, así que la llevé hasta Marín a cenar algo. La neo-camarera disfrutó de todo y más que hubiera querido disfrutar, pero aún tiene miedos que la atenazan y yo no tengo ganas de según qué cosas. Cuando de verdad ya no haya terceros en la sombra, entonces sí. Mientras tanto, su felicidad no es posible, por supuesto…

A mediados de semana decidí informar de la situación a mi “contacto” en el este, más que nada para que la gente de por allá que está tan preocupada supiera de primera mano cómo iban las cosas. Por lo que me contó mi “contacto”, el macho alfa está más que sentenciado, algo de lo que todos se alegran mucho, aunque eso era algo más que evidente que iba a ocurrir. En realidad, las cosas siempre son más fáciles de lo que algunas quieren creer, pero claro, vete tú a convencer a la neo-camarera de lo que es tan obvio… En todo caso, lo inevitable está ya muy cerca de ocurrir, no podía ser de otra manera…

Vamos con la sección gastronómica del blog… El viernes pasado me dediqué a hacer la tarta más típica, la de almendra, también conocida como tarta de Santiago. Me quedó realmente buena, en serio, aunque al desmoldarla se me rompió. Pude “recomponer” los dos trozos y decorarla con el azúcar glacé, como corresponde… El jueves me hice la habitual carne picada con pasta, de la que ya no hago fotos de tantas veces como la he hecho, pero que poco a poco voy mejorando añadiendo más especias al sofrito. Y esta noche de viernes he aprovechado para hacer una variación sobre la tarta que había hecho dos semanas atrás: en vez de con piña la he hecho con rodajitas de melocotón en almíbar, y me ha quedado fabulosa (y no exagero). Bien de apariencia y mejor de sabor (no me he resistido a probar un trocito antes de subir). Ahí os dejo las pruebas de mis progresos…

mi primera tarta de Santiago...mi tarta de melocotón caramelizado, de 10...Mañana es sábado, y algo habrá que hacer, digo yo… En el estado de gracia que me siento, en que todo me sale bien, no se puede desperdiciar ni un solo día…

P.D.: yo escribiendo y ella sirviendo copas… “dame algo de beber, tanto tiempo a pleno sol…”

P.D. 2: la tarta de melocotón parece Pac-Man, no me había dado cuenta…

13 novembre

Haciendo el loco (para variar)

Jueves, 12 de noviembre, 5 de la tarde… el temporal del Atlántico ha dado un respiro, aunque por poco tiempo… Un viento fuerte azota incluso en el interior de la ría, en la playa de As Cunchas, y el cielo está de un color gris bien oscuro, aunque por un rato ha dejado de llover… El mar, por puro reflejo, está todavía más oscuro que el cielo. De repente, entre las olas de ese mar oscuro, emerge la cabeza de un extraño individuo, que al parecer no ha tenido mejor idea que irse a dar un baño en semejantes circunstancias… En fin, supongo que no hace falta decir quién era ese chalado, claro…

Nunca me había metido en el mar en fechas tan tardías como el mes de noviembre, pero llevaba casi dos semanas esperando por un rayito de sol para seguir haciendo el tonto con mi traje de neopreno, y hoy vi la ocasión (o me la inventé, que tampoco es que el día estuviera muy apacible). La borrasca del Atlántico trae vientos templados, y el agua estaba a una temperatura mejor que muchos días de verano, aunque la verdad es que desvestirse en medio de la ventolera y ver ese cielo negro y ese agua amenazante solo estaba al alcance de un chalado como yo… En la playa había únicamente un montón de huidizas gaviotas, aunque cuando ya estaba yo en el agua llegaron un grupo de paisanas a dar un paseo… y a mirar de reojo y comentar quién podía ser ese tío que se estaba dando un chapuzón en pleno noviembre, me imagino…

Mis progresos culinarios siguen su curso. La semana pasada hice mi primera tarta, una de piña que me quedó más que bien para ser la primera (eso me dijo quien la probó, al menos). El sábado me decidí por unas berenjenas rellenas, con carne picada, bechamel y gratinadas al horno. Me quedaron aceptablemente bien: de apariencia perfectas; el relleno, correcto; y los “barquitos” de las berenjenas, un poco duros… Finalmente, este lunes hice un tiramisú: todo perfecto (sabor, color y olor), excepto que no me cuajó tanto como hubiera deseado, pero era comestible (y disfrutable, incluso). En fin, que esto no es llegar y besar el santo, por supuesto… Por si no me creéis, ahí os dejo una autofoto con mi tarta de piña caramelizada de la semana pasada…

lo negro no es quemado, malpensados, es el caramelo...El ex-corpión sigue pidiendo paciencia, dice que ya ve el final del camino y que no habrá una tercera visita vergonzante… Puede ser… Total, yo no tengo nada que perder, ya lo veré cuando ocurra, no falta tanto… Ah, y también me dice que mi tarta está deliciosa… Mañana me pondré a hacer una tarta muy típica (la más típica, en realidad), a ver qué tal me sale…

2 novembre

Todos-los-Santos

Primero de noviembre, y como queriendo remarcar la festividad del día, tiempo oscuro, lluvioso y triste, como corresponde al triste mes de noviembre. Octubre nos dejó un sabor de boca de verano, pero nada es eterno, y por ahora Galicia no tiene un clima tropical que digamos, así que ahora toca lo que tiene que tocar en esta época: oscuridad, lluvia y frío.

Octubre terminó con un partido histórico en Sar, la primera victoria del Obradoiro en la liga ACB. Fue fantástico estar allí, viviendo cada momento y disfrutando del partidazo de los nuestros. Para los fans de la canasta, aquí tenéis mi crónica baloncestística (haciendo proselitismo de mí mismo, lo que faltaba). Me lo estoy pasando muy bien con el baloncesto, para ser sinceros; no en vano se trata de mi deporte favorito. A ver si en estos días me hago una foto con mi camiseta recién comprada del Obra… Después de lo del traje de neopreno, peor no puede ser…

Esta tarde de domingo no fuimos a ver el partido del Cacheiras. Hacía tan mal tiempo que mi padre se echó para atrás (oh, milagro), así que me encontré con una tarde de domingo libre, sin nada importante que hacer. Acabé por ir a visitar al ex-corpión un par de horas. Es bueno comprobar que en cuatro semanas a las orillas del Lérez su aspecto ha mejorado claramente; también está bien el ver con qué ganas me muestra sus bocetos dibujados a lápiz. Mucho peor está el ver que en su mundo-burbuja las decisiones siguen siendo imposibles de tomar, y que la única actitud posible parezca la siempre equivocada de esconder la cabeza bajo la tierra cual avestruz… El próximo fin de semana, con ese puente que hay en la capital, ya se avecina otra visita vergonzante, y si la primera (visita) casi provocó el cataclismo, no sé qué ocurrirá con esta segunda. Sus lágrimas no son por mi culpa, pero para enjugarlas no voy a sustituirlas por las mías, eso no puede ser.

El otro día se me olvidó colgar la foto de mi padre con su caza… Venga, ahí la dejo… Bien contento que se quedó el hombre con su captura…

aquí mi padre el cazador...Y para completar la entrada, nada mejor que hablar (bien) del disco que estoy escuchando estos últimos días una y otra vez. Cómo no, es el nuevo trabajo del gran Quique González, “Daikiri Blues”. Una vuelta a los tiempos de “Salitre 48” y “Kamikazes Enamorados”, mis discos preferidos del madrileño. Esta vez sí que iré a verle cuando toque por estas tierras… Aquí os dejo el primer single, la preciosa “La luna debajo del brazo”…

 
"La luna debajo del brazo" (Quique González, 2009)

Y así se escribe la historia (o se canta, o se vive sin más)… Atentos a la pantalla de vuestros PCs, pronto más… “Nadie podrá con nosotros”, que dice el señor González… “pero estuvieron muy cerca ayer”…

27 octobre

Otra vez de veraneo

Y qué bien que sea así… Lunes radiante de sol, 25 grados a la sombra y, como lo prometido es deuda, visita a la playa para un espectacular (al menos para mí) baño de finales de octubre… Estrené mi traje de neopreno, me di una buena paliza nadando a un lado y a otro y acabé por sentarme un rato rendido mientras el sol bajo del otoño calentaba más de lo esperable… Como también me lleve de estreno las gafas y el tubo, pude nadar de manera más continua sin miedo a fastidiarme el hombro izquierdo al salir a respirar (mi vieja lesión de hace 13 años)… y al ver más nítidamente el fondo, aproveché para recolectar tres berberechos (solo tres, es mi límite)… qué gozada es comerse un berberecho fresquito en medio del agua…

Un poco de barriguilla, pero tampoco tengo tan mal tipín, ¿no?

El sol se puso hacia las seis y media (este horario de invierno tan horrible para mí), y tras una ducha rápida en casa y un enjuagado del traje para quitarle el salitre me fui a hacer unas compras… Mi locura número 2, la de aprender a cocinar, sigue su curso, y no puede uno pretender hacer cosas en la cocina sin tener el instrumental adecuado. En consecuencia, me compré una cazuela baja que espero estrenar mañana con un arroz con vieiras (bueno, yo intentaré hacerlo bien, no prometo nada), y una batidora/picadora/montaclaras, vamos, una Braun Minipimer de toda la vida (aunque ahora no la llamen Minipimer, sino Multiquick, que suena más moderno). También me compré un guante para sacar las cosas del horno y un molde de silicona para tartas. Creo que ya estoy preparado para comenzar a perpetrar recetas ricas, ricas…

Los paseos con el ex-corpión son más tranquilos, sobre todo por su parte. Quizás esta vez aproveche su oportunidad. Los estudios le gustan, de sus historias en la capital asegura sentirse muy lejos, y la sonrisa va aflorando en su cara mucho más a menudo que semanas atrás… Está claro que está cerca de lo bueno y lejos de lo malo, y eso mismo tiene que ayudarla a crecer por fin… Bueno, sobre todo depende de ella, claro…

No me resisto a comentar la película (el peliculón) que me compré (y que vi) el viernes pasado: “Across the Universe”, de 2007, un musical basado en las canciones de The Beatles. MA-RA-VI-LLO-SA, no tengo más palabras… Acabé con la lagrimita al final y todo, no os digo más… Si podéis, vedla, os encantará…

 
el trailer de la mejor película que he visto en varios años...

En la próxima entrada, mis progresos culinarios… tengo las vieiras (bueno, su carne) en el congelador, el arroz, los pimientos y la cebolla, ahora la cazuela… Vamos allá…